martes, 30 de junio de 2026

CGE: Presentación de cuentas anuales 2025 (YouTube)

Presentación de cuentas anuales 2025 - YouTube

Emitido en directo el 30 jun 2026
 
¡Bienvenidos a la retransmisión en directo de la Jornada Virtual en Abierto sobre la Presentación de Cuentas Anuales 2025! 
¿Por qué es importante esta jornada? 
La Dirección General de Seguridad Jurídica y Fe Pública ha aprobado, mediante las Resoluciones de 19 de mayo de 2026, los nuevos modelos para la presentación en el Registro Mercantil de las cuentas anuales (tanto individuales como consolidadas) correspondientes al ejercicio 2025. 
El objetivo de este encuentro online es analizar de forma práctica y rigurosa el alcance técnico de estas novedades (como la transición clave de la nomenclatura CNAE-2009 al nuevo CNAE-2025 y las previsiones de reformulación del Real Decreto-ley 4/2025), conocer los criterios registrales aplicables y repasar los errores más frecuentes detectados en el depósito, permitiendo a los profesionales afrontar la campaña de julio con la máxima seguridad técnica. 
 
⏱️ PROGRAMA Y CRONOGRAMA DE LA SESIÓN:  
00:00 - Acto de Presentación A cargo de Salvador Marín, Presidente de Economistas Contables (EC-CGE).  
06:00 - Novedades Contables del Ejercicio A cargo de Jorge Capeáns, Secretario Técnico de EC-CGE.
22:35 - Criterios Registrales y Presentación de Cuentas A cargo de Carlos Orts, Vocal director del Servicio de Coordinación de Registros Mercantiles. 
 01:33:00 - Turno de Ruegos y Preguntas Espacio abierto para resolver las dudas de los asistentes en el chat en directo. 
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Instituto Nacional de Contadores Públicos de Colombia: IAASB publicó preguntas frecuentes sobre materialidad en la ISSA 5000

by Desarrollo INCP on 30 junio, 2026 
 
El Consejo de Normas Internacionales de Auditoría y Aseguramiento (IAASB, por sus siglas en inglés) publicó un documento de preguntas frecuentes para apoyar la implementación de la Norma Internacional de Aseguramiento de Sostenibilidad 5000 (ISSA 5000), Requerimientos generales para encargos de aseguramiento de sostenibilidad
 
 
El material explica cómo aplicar el concepto de materialidad en estos encargos y desarrolla la aplicación de este criterio tanto por parte de las entidades que elaboran reportes de sostenibilidad como de los profesionales que prestan servicios de aseguramiento. Entre otros aspectos, aborda la identificación de las necesidades de información de los usuarios, el tratamiento de revelaciones cualitativas y cuantitativas, la consideración de la doble materialidad cuando sea exigida y la evaluación de este concepto durante todo el encargo para respaldar información útil para la toma de decisiones.

Asimismo, incorpora explicaciones y ejemplos ilustrativos para facilitar la aplicación de estos requerimientos, además de referencias a otros materiales de apoyo elaborados por el IAASB. El organismo precisó que este recurso está dirigido a profesionales, preparadores, reguladores y demás partes interesadas que aplican o se preparan para implementar la ISSA 5000, y aclaró que su contenido no modifica, sustituye ni prevalece sobre los requerimientos de la norma.

Para más detalles, consulte el documento disponible a continuación.

Ver: Preguntas frecuentes Materialidad ISSA 5000 – IAASB – INCP

Redacción INCP

lunes, 29 de junio de 2026

theObjetive.com: Las 'Big Four' acaparan el 85% de las auditorías de sostenibilidad en España

Las 'Big Four' acaparan el 85% de las auditorías de sostenibilidad en España
Una investigación analiza la evolución de este mercado entre 2018 y 2023 en una muestra de 916 empresas cotizadas
Hugo Gonzalo 
Publicado: 29/06/2026  •  05:25

Las cuatro grandes firmas de auditoría —PwC, Deloitte, EY y KPMG— concentran en seis países europeos, entre ellos España, cerca del 85% del mercado de la verificación de la información no financiera, según se desprende de los datos de un estudio elaborado para el Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC).

La investigación analiza la evolución de este mercado entre 2018 y 2023, un periodo en el que España hizo obligatoria la revisión independiente de la información no financiera de las grandes empresas tras la aprobación de la Ley 11/2018, impulsada por el Gobierno de Pedro Sánchez con el objetivo de adaptar la normativa española a la legislación europea.

El informe se basa en una muestra de 916 empresas cotizadas en Alemania, España, Francia, Italia, Países Bajos y Portugal, lo que equivale a un total de 5.496 observaciones. Sus conclusiones reflejan el claro dominio de las Big Four en el mercado de la verificación de información no financiera, con una presencia menor en el resto de auditoras y certificadoras.

España fue uno de los tres países, junto con Francia e Italia, que estableció la obligatoriedad de la verificación de la información no financiera antes de que la normativa europea extendiera este requisito a todos los Estados miembros. Alemania, Países Bajos y Portugal mantuvieron durante ese periodo un sistema de verificación voluntario.

El estudio refleja también el crecimiento de estas revisiones en los últimos años. En 2018, el 48,03% de los estados de información no financiera de la muestra presentaban verificación. En 2023, cinco años después, ese porcentaje ya había crecido hasta el 66,48%.

En cuanto a firmas, durante todo el periodo analizado, PwC lidera el mercado, seguida por EY, KPMG y Deloitte. Los auditores que no pertenecen a las Big Four han aumentado su participación, pasando del 7,73% en 2018 al 11,82% en 2023, pero las cuatro grandes siguen dominando un mercado que ha ganado peso al incrementarse las exigencias de transparencia de las empresas.

CincoDías: El sector de la auditoría rompe la barrera de los 1.000 millones en facturación en 2025

29-06-2026 | Mercantil, civil y administrativo  

El negocio de la auditoría en España atraviesa su mejor momento y ha alcanzado una dimensión sin precedentes. Por primera vez, la facturación anual del sector ha superado los 1.000 millones de euros, un récord que refleja el crecimiento sostenido de una actividad cada vez más estratégica para los mercados financieros, al reforzar la transparencia y la fiabilidad de la información económico-financiera de las empresas. De acuerdo con la Memoria Anual de Actividades 2025 del Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas, organismo encargado de la supervisión del sector, los ingresos por servicios de auditoría rebasaron el pasado ejercicio esa cifra histórica, mientras que el número de informes emitidos superó los 75.000.

Una parte significativa de este negocio procede de las grandes empresas cotizadas. Las compañías del Ibex 35 destinaron en 2025 más de 400 millones de euros a servicios de auditoría y trabajos relacionados, como verificaciones financieras y no financieras exigidas por reguladores, revisiones para organismos supervisores o la emisión de comfort letters, según las cuentas anuales consolidadas publicadas por las propias sociedades.

De ese volumen total, cerca de 390 millones de euros correspondieron a honorarios del auditor principal, función que recayó mayoritariamente en las cuatro grandes firmas internacionales: PwC, EY, KPMG y Deloitte. Otros 14 millones fueron percibidos por firmas que participaron en la auditoría de filiales o prestaron servicios vinculados al proceso de revisión. Estas cifras no incluyen servicios fiscales ni otros trabajos complementarios.

Según destaca el presidente del ICAC, Santiago Durán, el sector mantiene una evolución especialmente positiva, como demuestra el récord simultáneo en facturación y en número de informes emitidos. El organismo supervisor señala además que en 2025 operaban en España 3.498 auditores de cuentas en ejercicio y 1.344 sociedades de auditoría.

Dentro del grupo de las denominadas big four, PwC mantiene el liderazgo en el mercado del Ibex, con aproximadamente 190 millones de euros en ingresos procedentes de las grandes cotizadas. Entre sus principales clientes destaca Banco Santander, cuyo contrato constituye el mayor encargo del mercado, con 133 millones de euros. También audita a compañías como Telefónica, Ferrovial, Repsol, CaixaBank, Bankinter, Sacyr, Acerinox y Merlin Properties.

KPMG ocupa el segundo lugar en facturación dentro del Ibex, con 88 millones de euros y once mandatos de auditoría. Entre sus principales contratos figura el de Iberdrola, valorado en 28 millones de euros, además de encargarse de la revisión de Banco Sabadell, Mapfre, Acciona, Acciona Energía, IAG, Naturgy, Endesa, Unicaja, Aena y Laboratorios Rovi.

Muy cerca se sitúa EY, también con once auditorías de grandes cotizadas y unos ingresos de 84 millones de euros. Su cartera incluye contratos con BBVA, cuyo encargo asciende a 33 millones, además de Inditex, Amadeus, Cellnex, Puig, Logista, Enagás, Fluidra, Redeia, ArcelorMittal y Solaria. Por su parte, Deloitte, cuyo negocio tiene mayor peso en consultoría, completa el grupo con alrededor de 28 millones de euros procedentes principalmente de auditorías para ACS, Grifols, Indra y Colonial.

El ejercicio 2025 también ha estado marcado por la creciente relevancia de la información corporativa en materia de sostenibilidad. La directiva europea CSRD obliga a las grandes entidades de interés público, especialmente aquellas con más de 500 empleados, a informar sobre su impacto ambiental, social y de gobernanza. No obstante, la transposición de esta normativa al ordenamiento jurídico español continúa bloqueada en el Congreso de los Diputados, lo que ha generado incertidumbre entre empresas y auditoras.

Ante esta situación, el ICAC y la Comisión Nacional del Mercado de Valores emitieron un comunicado conjunto para orientar a los auditores sobre la elaboración de estos informes mientras concluye el proceso legislativo. En materia de supervisión, el ICAC intensificó notablemente su actividad durante 2025. El organismo realizó 365 actuaciones de control, frente a las 317 de 2024 y las 303 de 2023. Este aumento responde a una mayor planificación, al refuerzo de la digitalización y a una supervisión más orientada al análisis de riesgos.

Entre esas actuaciones destacaron seis inspecciones específicas sobre auditores de grandes empresas, centradas en la evaluación de sus sistemas de gestión de calidad. El ICAC subraya que los auditores de entidades de interés público están sometidos a mayores exigencias debido a la relevancia sistémica de las compañías que revisan, lo que los convierte en una prioridad supervisora.

La memoria también refleja un incremento en la actividad sancionadora. Durante 2025 se resolvieron 53 expedientes sancionadores, frente a 48 en 2024. Cinco concluyeron sin sanción, mientras que en el resto se detectaron incumplimientos de la normativa de auditoría. El importe total de las sanciones ascendió a 635.110,77 euros, de los cuales 521.091,77 euros correspondieron a sociedades de auditoría y socios, y 114.019 euros a auditores individuales.

CincoDías.com: Auditar en la era de la IA, por Isabel Perea (Grant Thornton)

Cada vez veremos entornos de auditoría más integrados, capaces de conectar información procedente de distintos sistemas empresariales y de automatizar procesos de revisión y documentación 
Isabel Perea - Madrid - 29 JUN 2026 - 08:30 CEST 

Tengo la suerte de trabajar en un sector en constante evolución y en el que aprendo algo nuevo cada día. Los auditores llevamos décadas adaptándonos a marcos regulatorios —tanto nacionales como internacionales—, negocios y formas de presentar la información. Lo hemos hecho con un modelo profesional estable y manteniendo nuestra función real: expresar una opinión independiente sobre la información financiera. Tenemos el cambio en nuestro ADN.

Pero lo que vivimos hoy, con la madurez de la inteligencia artificial, tiene una mayor envergadura. Afrontamos una transformación estructural en la forma en que se entiende, se organiza y se ejecuta nuestra función. Hasta ahora nos hemos adaptado a los nuevos tiempos; ahora nos enfrentamos a una revolución mucho más profunda.

La consecuencia más inmediata afecta a la formación de nuevos profesionales y al talento. Nuestro modelo se ha construido sobre una estructura piramidal, en la que el aprendizaje se consolidaba mediante la ejecución de tareas repetitivas combinada con la formación interna. De esta forma, poco a poco ganaban criterio y responsabilidad. Este sistema se va a transformar, porque la automatización de procesos, la estandarización del tratamiento de datos y el análisis inteligente de información van a reducir progresivamente el peso de muchas tareas rutinarias.

Cada vez veremos entornos de auditoría más integrados, capaces de conectar información procedente de distintos sistemas empresariales y de automatizar procesos de revisión y documentación. Esto no elimina la necesidad del auditor; al contrario, desplaza el foco hacia aquello que realmente aporta valor: nuestro juicio profesional, la interpretación de riesgos y la capacidad de detectar anomalías e incluso tendencias relevantes en tiempo real.

La principal implicación de este cambio está ligada con la formación. ¿Cómo creamos nuevos perfiles capaces de revisar la información que genera la tecnología sin pasar por los procesos que han acompañado al oficio durante los últimos 100 años?

Para obtener la respuesta, debemos replantear la relación de nuestra profesión con las Universidades. Más aún teniendo en cuenta la dificultad que tenemos para atraer a los más jóvenes. No solo hay que acercarse al talento antes, sino también contar con un contenido curricular adaptado a una profesión que se enfrenta a un desafío tecnológico que nos hará cambiar nuestra manera de trabajar.

Es una evolución que irá en aumento, en la medida en que los auditores nos enfrentemos al reto de auditar entidades en las que la inteligencia artificial está incorporada en su actividad y el flujo de información discurre de manera automatizada hasta construir la información financiera. Un desafío que nos llevará a contar con perfiles hiperespecializados no sólo en contabilidad o finanzas, sino también en tecnología.

A medio plazo, podría ser conveniente hablar de un nuevo grado de auditoría que aúne los conocimientos asociados al trabajo con elementos tecnológicos. ¿Por qué no? En nuestro tejado está encontrar fórmulas que nos permitan recuperar el atractivo de la profesión para las nuevas generaciones.

En mi fuero interno albergo la esperanza de que precisamente ese cambio será la palanca que volverá a hacernos atractivos entre los más jóvenes, precisamente por adoptar formas de trabajo vanguardistas. Reivindico una profesión que va más allá de la revisión, que cumple una función social en su objetivo inherente dotar de transparencia al mercado. Se habla de que los jóvenes de hoy quieren encontrar un espacio laboral alineado con su manera de entender el mundo, lugares con compromiso y eso no es tan diferente de lo que mi generación o al menos yo buscaba hace tres décadas.

Todo este nuevo desafío también afecta a nuestro regulador. La incorporación de inteligencia artificial introduce nuevos retos en materia de explicabilidad, trazabilidad y validación de modelos, elementos esenciales en un entorno regulado.

Existe una lectura adicional. Las áreas de auditoría y assurance en firmas de servicios profesionales vivimos hoy un momento de inversión e innovación sin precedentes que nos está permitiendo mejoras concretas de eficiencia, consistencia y capacidad analítica.

Me viene a la cabeza la imagen de los luditas en el siglo XIX, trabajadores que se levantaron contra las máquinas con la convicción de que lograrían mantener el sistema vigente. No creo que el contexto actual vaya a ser diferente: habrá resistencia porque, al fin y al cabo, estamos hablando de un fenómeno que afecta a todo el tejido productivo en su conjunto. Pero el que no abrace el cambio, se quedará atrás. Creo que toda esta tecnología viene para ayudarnos.

Llevo casi tres décadas en esta profesión y nunca la había visto en un momento como este. Hay algo estimulante en saber que vamos a vivir la transformación más profunda que ha conocido la auditoría, y que nos toca a nosotros, los que estamos hoy, tomar las decisiones que van a definir cómo será la profesión del futuro. Puede que estemos viviendo un momento de incertidumbre. Pero eso no quita que sea fascinante.

viernes, 26 de junio de 2026

Auditoría & Co: El uso de la IA en la auditoría, por Victor Domínguez (BDO)

 El uso de la IA en la auditoría - Auditoría & Co
26/06/2026 

De un tiempo a esta parte, el uso de la Inteligencia Artificial (IA) se ha generalizado en nuestro día a día, y el sector de la auditoría no es ajeno a esta tendencia. Por ello, muchos consideran la IA como uno de los motores principales de la cuarta revolución industrial.

En relación con el sector de la auditoría, ya en el año 2024, el informe "El reto de la Inteligencia Artificial para la Auditoría", impulsado por el Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC) y la Asociación Española de Profesores Universitarios de Contabilidad (ASEPUC), se hacía referencia a que un 27% de las firmas había desarrollado una estrategia integral de IA y, aproximadamente, un 62% de los auditores hacía uso de este tipo de tecnología.

Está claro que esta nueva herramienta ha llegado para quedarse y que debemos adaptarnos a ella, lo que supondrá la redefinición de determinados procesos, roles profesionales y expectativas de calidad.

Por un lado, el uso de la IA permite la automatización de procedimientos de auditoría repetitivos, de forma que se puedan dedicar más recursos a labores que aportan un mayor valor añadido. Por otro lado, los algoritmos ofrecen la capacidad de realizar un análisis de poblaciones completas frente a la tradicional selección de muestras, lo que facilita la detección de anomalías, reduce el riesgo de errores y permite la identificación de determinados patrones relevantes.

Además, la introducción de este tipo de tecnologías puede incrementar el atractivo de nuestra profesión, especialmente para perfiles jóvenes.

Ahora bien, no podemos obviar que existen determinados retos que también nos afectan y a los que debemos enfrentarnos.

Tal y como indica la NIA-ES 200 en su párrafo 15, "El auditor planificará y ejecutará la auditoría con escepticismo profesional…", la aplicación de la inteligencia artificial a la auditoría no debe llevarnos a perder dicha actitud, ya que existen determinados sesgos en los algoritmos que pueden afectar a la evaluación de los riesgos o a determinadas estimaciones contables. Asimismo, dicha automatización de procesos puede dar la falsa impresión de que la responsabilidad recae sobre la herramienta. Sin embargo, el ICAC ya señalaba que las herramientas de IA e IA generativa deben incluirse dentro del marco integral para la gestión de la calidad en las firmas de auditoría que establece la ISQM 1 (NIGC 1-ES).

Por lo tanto, los equipos de auditoría deben mantener el control sobre la tecnología y ser responsables de su juicio profesional. Es por ello que estas nuevas herramientas no pueden sustituir la toma de decisiones del auditor, sino apoyarle en ella.

Otro punto importante es la ciberseguridad y la protección de los datos. Como es sabido, durante el transcurso de una auditoría se hace uso de información de carácter sensible. En este sentido, la ciberseguridad constituye un punto crítico para garantizar la fiabilidad del trabajo del auditor y la privacidad de los datos utilizados. Es por ello que, en el proceso de auditoría, ya no solo deberemos centrarnos en revisar los sistemas financieros, sino también evaluar la seguridad de los modelos de IA que generen información relevante para los estados financieros y los controles internos de la entidad.

Por último, y no menos importante, no podemos ser ajenos al trasfondo geopolítico asociado al uso de la inteligencia artificial y a las posibles limitaciones que pueden establecer los países.

Como síntesis de todo lo anterior, debemos tener en cuenta que la IA no sustituye al auditor sino que va a transformar su papel, haciendo que la profesión se mueva hacia un modelo en el que se produzca la automatización de determinados procesos, se amplíe el alcance del trabajo y se haga un uso equilibrado de este tipo de tecnologías. Dado que el auditor siempre va a aportar un juicio profesional que no va a poder hacer una máquina.

Por Victor Domínguez - Socio de Auditoría en BDO

lunes, 15 de junio de 2026

Auditoría & Co: Del cumplimiento al valor: cómo la auditoría puede ser una ventaja competitiva, por Sergio González (UHY)

15/06/2026 

"La auditoría no es un coste que hay que minimizar. Es una inversión que hay que aprovechar."

Durante décadas, la auditoría ha cargado con una etiqueta difícil de sacudir, como es la de “trámite obligatorio”. Algo que hay que hacer porque lo exige la normativa, el banco o los accionistas. Esa visión no solo es equivocada. Es costosa.

Las empresas que tratan la auditoría como un mero ejercicio de cumplimiento están dejando sobre la mesa información valiosa, señales de alerta tempranas y oportunidades de mejora que un proceso bien ejecutado inevitablemente genera. Y lo más paradójico: están pagando por algo sin aprovechar casi nada de su valor real.

El auditor ve lo que la gestión no puede ver

Existe una ventaja estructural en el análisis del auditor que con frecuencia se subestima, como es su independencia. Un equipo directivo excelente, por definición, está demasiado cerca de su propia realidad. Conoce sus procesos, confía en su gente, y tiene inevitablemente puntos ciegos.

El auditor llega sin esos sesgos. Compara de estándares del sector. Detecta patrones que se han normalizado internamente pero que resultan llamativos desde fuera (el llamado “siempre se ha hecho así”). Identifica riesgos que a veces la dirección ha aprendido a convivir con ellos sin cuestionarlos.

No se trata de que el auditor sea más inteligente. Se trata de que tiene una perspectiva diferente. Y esa perspectiva, bien aprovechada, es extraordinariamente valiosa.

Un ejemplo real: durante la auditoría de una empresa comercial de un grupo internacional, identificamos que cada vez que se vendía una máquina, los comerciales para facilitar la venta tendían a regalar paquetes de repuestos que hacían minorar muy significativamente el margen real de la operación respecto al teórico. La compañía solo identificaba como coste de la venta la de la propia máquina, y no el resto de las piezas que de manera gratuita se entregaban. A raíz del proceso, la empresa formalizó procedimientos de control y autorización sobre estas “gentilezas” comerciales. El coste de la auditoría ese año quedó cubierto con creces por el valor de haber detectado esa cuestión.

Las tres preguntas que un buen proceso de auditoría debe responder

Más allá de si los estados financieros presentan la imagen fiel, un proceso de auditoría bien diseñado debería iluminar al menos estas tres dimensiones:

- ¿Dónde están los riesgos reales de negocio que no aparecen en el balance? Los riesgos operativos, de concentración de clientes, de dependencia de personas clave o de debilidad en los controles internos rara vez se manifiestan en los estados financieros hasta que es demasiado tarde.

- ¿Están los sistemas de información y los procesos a la altura de la escala a la que opera o quiere operar la empresa? Muchas compañías crecen sobre estructuras que no escalan, y el proceso de auditoría es uno de los momentos en que esa tensión se hace visible.

- ¿Existen ineficiencias o inconsistencias que, corregidas, generarían un retorno directo? Desde procesos de cierre contable ineficientes hasta políticas de gestión de tesorería inapropiadas, la auditoría frecuentemente destapa oportunidades de mejora con impacto económico directo.

El papel del CFO: de guardián del proceso a impulsor del valor

Esta transformación de la auditoría, de trámite a herramienta estratégica, no se produce sola. Requiere de un director financiero (CFO) que entienda que su relación con el auditor no es adversarial sino colaborativa. Que comparta contexto, que haga las preguntas incómodas, que use el proceso para aprender.

Los mejores CFOs no esperan al informe final para obtener valor de la auditoría. Lo obtienen a lo largo del proceso: en las conversaciones sobre áreas de riesgo, en los ajustes que se detectan, en las recomendaciones de mejora de control interno. No en el documento que nadie lee, sino en las decisiones que esas conversaciones generan.

En la práctica, esto se traduce en tres comportamientos concretos: compartir contexto estratégico con el auditor al inicio del proceso (no limitarse a entregar documentación), dedicar tiempo real a las reuniones de hallazgos intermedios en lugar de delegarlas al equipo técnico, y hacer seguimiento explícito de las recomendaciones de control interno en el siguiente ciclo. Son hábitos simples. Pero marcan la diferencia entre una auditoría que consume recursos y una que los genera.

La auditoría es una de las pocas ocasiones en que una mirada externa y cualificada recorre en profundidad la realidad financiera y operativa de una empresa. Desaprovecharla es, sencillamente, un error estratégico.

Para los inversores: la auditoría como señal de calidad

Desde la perspectiva del inversor, la calidad del proceso de auditoría de una compañía es una señal de primer orden sobre la madurez de su gestión. No me refiero solo a que el auditor sea una firma de reconocido prestigio, sino a cómo la dirección gestiona las observaciones, si existe un comité de dirección activo y comprometido, y si estos tratan los hallazgos como oportunidades de mejora o como amenazas que minimizar.

Por lo tanto, la auditoría que agrega valor no es la que produce el informe más limpio. Es la que provoca las conversaciones necesarias, incluso las más incómodas. La que, al final, hace mejores a las organizaciones que la reciben. El trabajo del auditor no se circunscribe únicamente a la revisión de los libros contables, sino que abarca el análisis de los riesgos y los procedimientos globales de una organización.

El cumplimiento es el suelo. El valor es el techo. Entre ambos, hay mucho espacio que aprovechar.

Por Sergio González, UHY Fay & Co Partner & Head of Audit & Assurance

domingo, 14 de junio de 2026

Artículo14.es: El PSOE ante el precipicio: sin defensa jurídica externa ni auditor con la UCO en la puerta - Artículo 14

El PSOE se enfrenta al riesgo de una eventual responsabilidad penal como persona jurídica, mientras trata de acreditar la eficacia de sus controles internos y la regularidad de su financiación
Caso Leire Díez
Itziar Elizalde - Mercedes Serraller
Actualizado: 14/06/2026 - 20:35h

El PSOE vive su particular déjà vu con la Unidad Central Operativa (UCO) en la puerta de Ferraz. Hace un año, cuando se conoció el informe de la UCO sobre Santos Cerdán, Pedro Sánchez hizo unas promesas sobre una segunda auditoría externa que no se han cumplido. Entonces, el partido también sondeó a penalistas para su defensa, pero estos rechazaron implicarse. Desde entonces, han pasado doce meses y lejos de apaciguarse, las investigaciones de la UCO se han ido adentrándo más y más en el corazón del partido.

La Fiscalía Anticorrupción ha solicitado al juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz que llame como testigo a la presidenta del PSOE, Cristina Narbona, en el marco de la investigación sobre la presunta trama para desbaratar causas judiciales que afectan al partido y al Ejecutivo de Pedro Sánchez. En paralelo, la UCO por orden de la Audiencia Nacional indaga la financiación del partido. El 27 de mayo, el mismo día que los agentes de la Guardia Civil requisaron más documentación en la sede del PSOE, también requirieron información a su auditor, según adelantó El Mundo.

Investigación del PSOE como persona jurídica

Así, la posible imputación del PSOE como persona jurídica cobra fuerza con la investigación, bajo secreto, de la Audiencia Nacional sobre la posible financiación irregular del partido y la apertura del sumario de la causa sobre las cloacas del PSOE, en la que además están imputados abogados del PSOE.

El juez Santiago Pedraz ha ordenado que se tome declaración judicial en calidad de investigado a Jacobo Teijelo Casanova, abogado del exsecretario de Organización, Santos Cerdán. Previamente, ya había citado a la abogada Leticia de la Hoz, defensa de Koldo García.

A ello se añade que el juez Pedraz ha requerido al partido su programa de compliance (cumplimiento normativo) en el último registro que practicó y que la propia gerente y responsable de Compliance, Ana María Fuentes Pacheco, ha sido imputada.

En este precipicio jurídico, el PSOE se ha quedado sin auditor para sus cuentas de 2025. Tampoco, según las fuentes jurídicas sondeadas por Artículo14, se aprecian movimientos del partido en busca de penalistas.

Asesoría interna jurídica

El pasado 5 de junio, desde Montenegro, Pedro Sánchez aseguró que: “Los equipos jurídicos del PSOE están analizando todo, es más de un terabyte. Cuando lo hagamos con rigor y solvencia, ustedes tendrán debida información sobre las acciones a emprender. Estamos trabajando con el equipo jurídico para ver qué acciones emprender en defensa de la honorabilidad del PSOE”.

En la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE, la Secretaría de Justicia corresponde a Félix Bolaños, que es además ministro de Justicia. Bolaños es letrado del Banco de España en excedencia. Más allá de esta información, la web pública del partido no identifica ningún responsable de la asesoría jurídica, un departamento que el año pasado por estas fechas ofertó una plaza interna extra, según informó La Razón.

En paralelo, penalistas de dilatada trayectoria como Ignacio Gordillo o González Franco fueron sondeados en el verano de 2025, tanto desde el PSOE como por algunas de las figuras que han estado vinculadas a él y que están en el foco de la investigación del Supremo. Los acercamientos resultaron infructuosos ante la negativa de estos penalistas a prestar estos servicios.

Los riesgos penales

Según los expertos penalistas consultados por este medio, la clave a efectos de delimitar la responsabilidad penal del partido como persona jurídica no solo residiría en la confirmación o no de que se haya beneficiado de prácticas ilegales, sino en el hecho de que se hayan implementado mecanismos de control interno para prevenir y/o combatir esas prácticas ilegales, así como en la forma en que los primeros se llevaron a cabo.

De comprobarse que el partido se benefició realmente de estas prácticas, podría enfrentarse a tres posibles desenlaces, de menor a mayor gravedad, como persona jurídica. El primero sería su consideración como “partícipe a título lucrativo” de la trama, si el tribunal concluyera que el partido, como entidad, desconocía la comisión de los delitos.

Consecuencias más graves tendría una condena por responsabilidad civil subsidiaria, supuesto en el que el PSOE respondería subsidiariamente por las condenas a las personas físicas. El último escenario posible, el más grave, sería el de la responsabilidad penal de la persona jurídica. En este caso, el partido podría enfrentarse a diferentes consecuencias, desde multas económicas hasta el fin de su actividad.

Fiscalización de sus cuentas

En su línea de defensa frente a la presunta financiación irregular, la auditoría de cuentas también resulta determinante. Las últimas cuentas verificadas por Ecovis Audit Grosclaude & Partners son las correspondientes a 2024, que fueron aprobadas por la Comisión Federal del PSOE en su reunión del 15 de junio de 2025.

“El resultado [en alusión a la auditoría de 2024] es tajante, lo que viene a decir es que hay un reflejo fiel del estado de cuentas y la situación financiera de nuestra organización”, destacó Pedro Sánchez en su comparecencia tras la reunión. 

Entonces también anunció que, “a pesar de los informes positivos que ha venido elaborando y publicando el Tribunal de Cuentas sobre el estado de las cuentas del PSOE, pondré en marcha una auditoría externa sobre las cuentas del Partido Socialista“. Estos propósitos quedaron frustrados por la realidad del mercado: ninguna firma de auditoría se prestó a fiscalizar las cuentas.

Finalmente, el partido tuvo que recurrir a dos profesores universitarios: Félix Alberto Vega Borruego, catedrático de Derecho Financiero y Tributario de la Universidad Autónoma de Madrid —propuesto por Podemos para el Consejo General del Poder Judicial en 2018—, y César Martínez Sánchez, profesor de la misma disciplina en esa universidad. Ambos analizaron los pagos en efectivo efectuados por el PSOE entre 2017 y 2024, así como los fondos de la caja en metálico del partido.

En junio de 2026, la garantía externa de cumplimiento se ha complicado aún más. Grosclaude & Partners, S.L.P., conocida como Ecovis Audit Madrid, auditor del PSOE al menos desde 2020, dejará de verificar las cuentas del partido con sede en Ferraz. Según confirmaron a Artículo14 fuentes de esta firma, el PSOE ya no es su cliente.

Salvedades

Cabe recordar que esta firma ha sido la responsable de la auditoría en los últimos cuatro años, todas ellas con una opinión favorable con salvedades por cuestiones como la valoración de activos, provisiones o ingresos públicos. Sin embargo, tal y como adelantó Artículo14, y siguiendo el modelo de los cuatro ejercicios anteriores (2020, 2021, 2022 y 2023), dicho informe excluye el análisis detallado de la financiación procedente de subvenciones públicas, donaciones privadas y de créditos o préstamos con las entidades de crédito, así como del sistema de control interno de la organización.

En los cuatro informes de auditorías publicados, el auditor Luis Grosclaude, máximo responsable de la firma, señala expresamente que el apartado ‘Otra información’ no entra dentro del alcance de la auditoría. “La ‘Otra información’ comprende la relación de subvenciones públicas, donaciones privadas y de créditos o préstamos con las entidades de crédito, así como el informe sobre los resultados de la revisión del sistema de control interno, cuya formulación es responsabilidad de la directora gerente federal del Partido [Ana María Fuentes] y no forma parte integrante de las cuentas anuales”, se detalla en los informes de auditoría.

“Pagos llamativos”

Por su parte, los expertos universitarios contratados por el PSOE confirmaron que no existían indicios de financiación ilegal ni de fondos no declarados o carentes de trazabilidad. El informe concluye que el sistema de caja del PSOE durante el periodo analizado es “coherente, cerrado y verificable”. Indica además que “todas las entradas de efectivo tienen un origen bancario o responden a ajustes de anticipos, y todas las salidas están correctamente documentadas”.

No obstante, sí detectó algunos gastos “llamativos” imputados a la Secretaría de Organización que entonces dirigía José Luis Ábalos. Entre 2017 y 2024, el PSOE destinó 940.388 euros a la caja en efectivo del partido.

El PSOE transita por el desfiladero judicial sin auditor para sus cuentas ni asesor penal externo, bajo el escrutinio de la UCO y con el reto de acreditar tanto la regularidad de su financiación como la eficacia de sus mecanismos de control interno.

viernes, 12 de junio de 2026

WoltersKluwer: ¿Cómo tributan las sociedades profesionales? | Retribución de los socios y riesgos (YouTube)

 
 
👉 Mª Fernanda Rodríguez, directora del área Fiscal de CE Consulting, analiza las claves de la fiscalidad de las sociedades profesionales, con especial foco en los riesgos y en cómo defender correctamente la retribución de los socios frente a Hacienda.     

martes, 9 de junio de 2026

REA Auditores: Nota de Aviso REA jun 2026: Convocatoria del Examen de Aptitud Profesional para la inscripción en el ROAC

Nota de Aviso REA 26/2026. JUNIO 2026. ORDEN DE CONVOCATORIA DEL EXAMEN DE APTITUD PROFESIONAL PARA LA INSCRIPCIÓN EN EL REGISTRO OFICIAL DE AUDITORES DE CUENTAS

26/2026 - 9 de junio de 2026 -

ORDEN DE CONVOCATORIA DEL EXAMEN DE APTITUD PROFESIONAL PARA
LA INSCRIPCIÓN EN EL REGISTRO OFICIAL DE AUDITORES DE CUENTAS
Estimado/a compañero/a:

Os informamos que, en el BOE de hoy, 9 de junio de 2026, se ha publicado la Orden ECM/579/2026, de fecha 1 de junio, relativa la convocatoria conjunta del Consejo General de Economistas de España-Registro de Economistas Auditores y del Instituto de Censores Jurados de Cuentas de España, del examen de aptitud profesional (EAP) para la autorización del Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas e inscripción en el Registro Oficial de Auditores de Cuentas (ROAC).

Puedes acceder a la citada orden pinchando aquí.

Asimismo, hemos emitido la Comunicación del Departamento Técnico nº11 en la que resumimos los aspectos más relevantes de la citada Orden ECM/579/2026.

Desde el REA Auditores-CGE queremos trasladaros nuestro apoyo y desearos mucho éxito a todos los que os presentáis a esta nueva convocatoria.

Asimismo, os animamos a confiar en nuestra Corporación y señalar, en la documentación que tenéis que aportar, al Consejo General de Economistas – Registro de Economistas Auditores (CGE-REA) como la corporación encargada de tramitar vuestra Solicitud de Admisión al EAP. Nuestro objetivo es acompañaros durante todo este importante proceso, ofreciéndoos el respaldo, la experiencia y los recursos necesarios para afrontar esta nueva etapa profesional con las máximas garantías.

Además, os invitamos a completar vuestra preparación mediante los cursos de formación organizados por el CGE-REA, diseñados específicamente para facilitaros una formación rigurosa, actualizada y adaptada a los requisitos de la convocatoria.

A este respecto, os informamos de que ya se encuentran programados los cursos de formación, que darán comienzo a finales del mes de junio, y en el próximo mes de julio.

Nuestro Departamento de Formación queda a vuestra disposición para resolver cualquier duda o consulta relacionada tanto con el proceso de admisión como con la oferta formativa.

Os recordamos nuestros datos de contacto:

Teléfono: 91 432 26 70 (Horario de lunes a viernes de 9 a 14 horas).

Recibid un cordial saludo,


Secretaria Técnica
REA Auditores-CGEE

www.rea.economistas.es

lunes, 8 de junio de 2026

Expansión.mx: Una nueva etapa para los informes de sostenibilidad

La verdadera transformación ocurre cuando la sostenibilidad deja de verse como una obligación y se incorpora a la forma en que la organización toma decisiones, asigna recursos y define prioridades. 
Jorge Reyes Iturbide
vie 05 junio 2026 06:00 AM  
 Más allá de la narrativa: la sostenibilidad como motor de negocio
Aunque la implementación de normas como las NIS A1 y B1 y las NIIF S1 y S2 implica esfuerzos significativos, también ofrece una oportunidad extraordinaria para fortalecer la gestión empresarial para aquellas organizaciones que desarrollen sistemas sólidos de información, apunta Jorge Reyes Iturbide. (Foto: iStock)

Durante los últimos años, numerosas organizaciones han avanzado en la elaboración de informes de sostenibilidad utilizando marcos voluntarios como los estándares de Global Reporting Initiative (GRI) para comunicar sus compromisos, iniciativas y resultados en materia ambiental, social y de gobernanza, pero el contexto ha cambiado de manera significativa por el reto que ahora implica el cumplimiento de algunas otras normas que se han emitido a nivel nacional e internacional, como son las Normas de Información de Sostenibilidad (NIS) A-1 y B-1 emitidas por el Consejo Mexicano de Normas de Información Financiera y de Sostenibilidad (CINIF) para las organizaciones que preparan sus estados financieros bajo el marco de las Normas de Información Financiera (NIF), y las normas internacionales NIIF S1 y S2 desarrollados por el International Sustainability Standards Board, que ya son requeridas por la CNBV para las empresas emisoras y participantes del mercado de valores.

Por ello, la sostenibilidad empresarial está entrando en una nueva etapa en México, pasando de la voluntariedad al cumplimiento en cuanto a su medición y comunicación, abonando finalmente a la gestión estratégica del propio negocio. Sin duda, este nuevo escenario implica desafíos importantes para las empresas, pero también representa una oportunidad para fortalecer su competitividad, resiliencia y capacidad de generación de valor en el largo plazo.

En este sentido, uno de los principales cambios consiste en que la sostenibilidad deja de considerarse únicamente como un ejercicio de comunicación corporativa para convertirse en un componente esencial de la gestión empresarial, donde ya no es suficiente describir acciones o presentar casos de éxito en la materia, sino que es necesario demostrar con datos verificables cómo la organización gestiona sus impactos, riesgos y oportunidades relacionados con la sostenibilidad, con un nivel mucho mayor de rigor en la medición, documentación y divulgación de resultados.

Este cambio plantea un desafío importante para las empresas mexicanas, muchas de las cuales aún se encuentran en etapas tempranas de madurez en la gestión de información no financiera, y además no todas tienen disponibles datos confiables, consistentes y comparables, cuando la información de sostenibilidad ya comienza a requerir niveles de robustez similares a los que tradicionalmente se han exigido para la información financiera. Esto implica desarrollar sistemas internos de recopilación de información, establecer controles y responsabilidades claras en diversas áreas de la empresa, así como generar procesos que permitan asegurar la calidad y trazabilidad de los indicadores reportados.

Otro reto importante es la integración de la sostenibilidad y la estrategia de negocio, ya que por ejemplo, las NIIF S1 y S2 ponen especial énfasis en identificar aquellos factores ambientales, sociales y de gobernanza que pueden afectar la creación de valor de la organización y su desempeño financiero futuro. Esta perspectiva obliga a las empresas a dejar atrás la visión de la sostenibilidad como una función aislada y a promover una colaboración mucho más estrecha entre la dirección general y las áreas de finanzas, riesgos, operaciones, recursos humanos, cadena de suministro, etc., para que la sostenibilidad deje de ser responsabilidad exclusiva de un departamento especializado y se convierta en un tema transversal que influya en las decisiones estratégicas de toda la organización.

En este contexto, la determinación de la materialidad adquiere una relevancia particular ya que las empresas deberán desarrollar capacidades para identificar aquellos temas que resultan verdaderamente significativos tanto para sus grupos de interés como para la generación de valor para el negocio. Este ejercicio requiere metodologías más sofisticadas, análisis prospectivos y una comprensión más profunda de las tendencias regulatorias, tecnológicas, sociales y ambientales que pueden afectar el desempeño futuro del negocio, y que implican un proceso dinámico de evaluación continua de éste con un doble enfoque, es decir, tanto financiero como de sostenibilidad.

Por otro lado, la cadena de valor constituye otro elemento crítico en este tema, debido a que una parte creciente de la información requerida para los informes de sostenibilidad depende de proveedores, contratistas, distribuidores y socios comerciales, lo que significa que las empresas deberán fortalecer sus mecanismos de evaluación, acompañamiento y desarrollo de dichos grupos de interés, promoviendo prácticas más transparentes y sostenibles a lo largo de toda la cadena de valor. Así, para muchas organizaciones, y especialmente aquellas con redes de suministro o distribución amplias y complejas, este podrá ser uno de los mayores retos operativos en los próximos años.

Finalmente, quizá el desafío más profundo no sea técnico ni regulatorio, sino cultural, porque la verdadera transformación ocurre cuando la sostenibilidad deja de verse como una obligación de cumplimiento y se incorpora a la forma en que la organización toma decisiones, asigna recursos y define sus prioridades; y para ello se requiere de liderazgo, visión de largo plazo y una gobernanza capaz de integrar los criterios de sostenibilidad en la estrategia corporativa. Ante esto, los consejos de administración y los equipos directivos tendrán un papel cada vez más relevante en la supervisión de los riesgos, la definición de los objetivos y el seguimiento del desempeño en esta materia, y para ello deben conocer suficientemente el tema y estar bien preparados.

Por todo lo anterior, aunque la implementación de normas como las NIS A1 y B1 y las NIIF S1 y S2 implica esfuerzos significativos, también ofrece una oportunidad extraordinaria para fortalecer la gestión empresarial para aquellas organizaciones que desarrollen sistemas sólidos de información, integren la sostenibilidad en su estrategia y generen una cultura orientada a la creación de valor sostenible, lo que les permitirá estar mejor posicionadas para acceder a financiamiento, atraer talento, responder a las expectativas de inversionistas y clientes, y enfrentar con éxito un entorno cada vez más complejo e incierto.

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Nota del editor: Jorge Reyes Iturbide es especialista en responsabilidad social empresarial y desarrollo sostenible y desde hace 21 años ha trabajado para diversas empresas y organismos nacionales e internacionales en proyectos de investigación, consultoría, desarrollo de estándares y educación ejecutiva en la materia. Actualmente es Director de Empleabilidad y docente de Responsabilidad Social en la Universidad Anáhuac México. Síguelo en X y LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.

viernes, 5 de junio de 2026

Expansión.com: Cuando decide el algoritmo: la nueva responsabilidad jurídica de la empresa

María Pardo de Vera - 05/06/2026 02:12

La reciente encíclica Magnifica Humanitas ha reabierto un debate que trasciende lo religioso y alcanza de lleno al mundo empresarial: qué ocurre cuando delegamos decisiones relevantes en sistemas de inteligencia artificial. En la empresa, la IA no plantea solo un dilema de valores; plantea un problema de gobierno, trazabilidad, prueba y responsabilidad. Y, sobre todo, lanza una pregunta: ¿quién responde jurídicamente cuando la máquina decide?

Aunque el documento se centra en la protección de la persona en la era digital, su mensaje conecta con una preocupación cada vez más presente en los departamentos jurídicos y de compliance. La IA ha dejado de ser únicamente una cuestión tecnológica o reputacional para convertirse en un problema de responsabilidad jurídica.

La pregunta ya no es si una empresa puede utilizar sistemas automatizados para ganar eficiencia. La cuestión es quién responde cuando esos sistemas intervienen en decisiones que afectan a personas, derechos, oportunidades económicas o relaciones laborales.

La automatización ya forma parte de numerosos procesos empresariales: selección de personal, evaluación del desempeño, concesión de financiación, prevención del fraude, segmentación comercial, atención al cliente o gestión de reclamaciones. En muchos casos, la decisión formal sigue siendo humana, pero el resultado viene condicionado por una recomendación algorítmica. En otros, la intervención humana es prácticamente residual.

Es aquí donde aparece el principal reto jurídico. Cuando una persona es descartada en un proceso de selección, se le deniega una financiación o recibe un tratamiento distinto al de otros clientes, la organización debe poder explicar quién tomó la decisión, con qué información, bajo qué criterios y qué mecanismos existían para corregir posibles errores.

RGPD y AI Act: el marco de control

El RGPD ya anticipó esta problemática en su artículo 22, al reconocer el derecho de las personas a no ser objeto de decisiones basadas únicamente en tratamientos automatizados que produzcan efectos jurídicos o les afecten significativamente de modo similar. Esta previsión no debe interpretarse como una cláusula aislada de protección de datos, sino como una garantía estructural frente a la despersonalización de la decisión.

La misma lógica inspira el Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial (AI Act), que establece obligaciones específicas para determinados sistemas considerados de alto riesgo. Gestión de riesgos, documentación técnica, supervisión humana, trazabilidad o controles de calidad no son exigencias burocráticas. Son mecanismos destinados a garantizar que las organizaciones puedan demostrar cómo funcionan los sistemas que utilizan y quién responde por sus resultados.

La caja negra también puede ser corporativa

La clave jurídica está en la accountability, término que se introduce en varias normativas actuales.

La empresa que utiliza IA no puede escudarse en que el modelo lo desarrolló un tercero, en que el resultado fue generado automáticamente o en que la decisión final fue adoptada por un empleado que se limitó a validar una recomendación. La responsabilidad no desaparece porque intervenga una máquina. Al contrario, cuanto mayor sea la opacidad técnica, más exigente debe ser la diligencia organizativa.

Por eso, el principal riesgo no siempre está en el algoritmo, sino en la ausencia de gobierno interno. Muchas compañías desconocen qué herramientas de IA están utilizando sus áreas de negocio (se estima que el 60% de los empleados usan IA que su empresa desconoce -shadow AI-), qué datos se incorporan a los sistemas, si existen transferencias a proveedores, si se han evaluado sesgos, si el sistema aprende con datos nuevos, si hay registros de actividad o si la persona que supervisa puede apartarse realmente de la recomendación automatizada. La caja negra, en estos casos, no es solo tecnológica, es corporativa.

Este punto es especialmente relevante para los órganos de administración. La IA ya no puede tratarse como una decisión puramente técnica o departamental. Cuando afecta a procesos críticos o a derechos de terceros, entra en el perímetro del gobierno corporativo, del mapa de riesgos, del sistema de compliance y, en su caso, de la función de protección de datos.

Del cumplimiento documental al cumplimiento operativo

La diligencia debida exige identificar los usos de IA, clasificarlos por riesgo, asignar responsables, aprobar políticas internas, revisar contratos con proveedores, establecer controles periódicos y documentar las decisiones relevantes. Pero también exige superar la brecha entre cumplimiento formal y cumplimiento operativo.

El riesgo más sofisticado no es carecer de documentos, sino tenerlos sin que modifiquen la realidad. La supervisión humana es, probablemente, uno de los puntos más débiles del cumplimiento actual. El AI Act la exige para sistemas de alto riesgo, pero su eficacia dependerá de cómo se implante. No basta con colocar a una persona al final del proceso.

Por eso, el debate abierto por Magnifica Humanitas tiene una lectura especialmente relevante para el mundo empresarial. Más allá de consideraciones éticas o filosóficas, la cuestión central es jurídica: cuando una decisión que afecta a una persona está condicionada por un algoritmo, alguien debe responder por ella.

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* María Pardo de Vera, socia del área de protección de datos y derecho digital de Ceca Magán.