martes, 27 de octubre de 2015

CincoDías.com: La auditoría reivindica su valor para los inversores

La auditoría reivindica su valor para los inversores | Empresas | Cinco Días
  • Lograr una mayor transparencia y una mejor comunicación son algunos de los retos que los expertos creen que tienen por delante los profesionales del sector de la auditoría
Irene López 06-10-2015 16:58

De los múltiples efectos que ha tenido la crisis en el ámbito corporativo y financiero, la pérdida de confianza de accionistas e inversores sigue siendo uno de los más extendidos, y es que en los últimos años se han sucedido escándalos y quiebras que han provocado en ellos una preocupación cada vez mayor por la transparencia y la fiabilidad de la información que las empresas ponen a disposición del mercado. La auditoría, que cobra así un importante protagonismo, se enfrenta por tanto al reto de adaptarse a esas exigencias en un entorno a la vez muy cambiante en el que entran en juego nuevos retos como los derivados del uso cada vez mayor de las tecnologías de la información y las telecomunicaciones.

Para debatir sobre esos desafíos a los que tiene que hacer frente el sector, CincoDías y KMPG reunieron en un desayuno de trabajo a un grupo de expertos en la materia que intercambiaron sus opiniones sobre la evolución de la auditoría en los últimos tiempos y las adaptaciones que tiene por delante. Para Borja Guinea, socio responsable del negocio de auditoría de la firma de servicios profesionales, el valor de la labor de los auditores se ha cuestionado a consecuencia de lo acontecido durante la crisis financiera. "Por eso nos parece importante que se transmita al mercado y a los grupos de interés la relevancia de nuestro papel", señaló.

Informes renovados
"Creo que las firmas de auditoría tienen actualmente una oportunidad en lo que se refiere a la forma de presentar la información para aportar ese mayor valor añadido que se demanda hoy en día desde fuera", explicó Juan Francisco Gallego, chief accounting officer de Telefónica, que se refirió a la necesidad de que los auditores tengan una cierta libertad a la hora de elaborar los informes, evitando los encorsetados formatos con los que se ha trabajado hasta la fecha.

En una línea similar se posicionó Jesús Herranz, director de Planificación y Control de Ferrovial, que aseguró que para trabajar en la mayor transparencia que pide el mercado hace falta, "no solo que se hayan hecho las cosas bien, sino que esto se explique". "Es muy importante lo que aportará el nuevo informe de auditoría que yo creo que ya es una realidad, aunque será en 2017 cuando entre en funcionamiento de acuerdo a las normas, y supondrá pasar de una sola página a 5 o 6 páginas en las que los auditores tendrán que describir los riesgos fundamentales a los que se enfrenta la compañía y cómo han hecho su trabajo para asegurarlos", afirmó Herranz.

El directivo de Telefónica explicó en este sentido que los informes en la actualidad se centran especialmente en la información financiera, en validar las cuentas de las empresas, pero que los mercados solicitan cada vez más información no relacionada con las finanzas (como los riesgos de negocio), un terreno en el que consideró que los auditores deben trabajar.

Ética y transparencia
De cara a que las empresas recuperen la confianza de los inversores en la información que ponen a su disposición, Borja Guinea apuntó a la posibilidad de que los auditores aportaran su punto de vista sobre otros documentos y comunicaciones corporativas que se emiten al mercado como presentaciones a analistas o road shows. El objetivo, para el responsable de auditoría de KPMG, sería ayudar a los inversores en los momentos en que tienen que tomar las decisiones (no solo después, ya que estos profesionales emiten su juicio una vez cerrados los ejercicios).

Sin embargo, los representantes reunidos en la mesa argumentaron que sería complicado poner en marcha esta iniciativa, que además multiplicaría el trabajo de los auditores. "Se puede incrementar la regulación y el control, pero en el fondo lo que hace falta en la sociedad en general es una actitud mucho más ética, más relacionada con los códigos de buen gobierno. Tenemos que pensar que somos puros administradores del dinero de los inversores y que por tanto nos debemos a ellos". Con estas palabras quiso hacer hincapié Javier Iglesias de Ussel, presidente de la comisión de auditoría de Colonial, en la relevancia de la transparencia tanto en lo relacionado con las auditorías, como en el comportamiento que debe imperar dentro de las compañías.

Aumento de regulación
"A mi modo de ver la auditoría se ha potenciado mucho por parte de los reguladores", aseveró Fernando de Asúa, vicepresidente de Técnicas Reunidas, que se refirió a la cantidad de normas que han proliferado en los últimos tiempos impulsadas desde diferentes organismos. "Esto ha hecho que los auditores externos sean cada vez más importantes, y que la auditoría interna también gane peso", aseguró.

Los expertos coincidieron en la relevancia que tiene la regulación en este terreno, aunque también pusieron de manifiesto que en ocasiones puede resultar excesiva. "Yo creo que la regulación es buena, pero a veces que haya unos principios claros es la base. La excesiva regulación lo único que lleva es a cumplir una serie de trámites que no aseguran que las cosas se hagan bien", aseveró Jesús Herranz, de Ferrovial, que igualmente señaló el exceso de información y el consecuente ruido que puede general un exceso de comunicaciones. "Opino que es necesario unificar y sintetizar la información", sentenció.

Para los expertos, la proliferación de normas puede terminar por ser excesiva

Para Javier Iglesias de Ussel, los nuevos dictámenes tampoco tienen en cuenta otros aspectos como la complejidad que entrañan para las compañías de menor tamaño, que tienen que cumplir con los mismos requisitos que las grandes, pero con recursos y equipos más limitados. "Asumen la misma carga para sus auditorías las organizaciones que ocupan a 10.000 personas que las que tienen 55, lo que distorsiona el trabajo de muchas empresas", aseguró el presidente de la comisión de Auditorías de Colonial.

"Los fallos del pasado no se debieron a la falta de regulación o a que no hubiera instrumentos adecuados, sino a que estos no se han empleado como había que hacerlo", añadió Fernando de Asúa, refiriéndose a algunos de los escándalos destapados durante la crisis económica y financiera como el de Lehman Brothers. Para este experto, los auditores también pueden desempeñar un papel adicional: el de intermediarios entre reguladores y compañías, con el que, a su juicio, podrían contribuir a moderar la proliferación de normativa.

Relación con el auditor
Otro de los temas que se puso encima de la mesa fue la relación que debe existir entre las empresas y los auditores externos que, según la opinión de la mayoría de los participantes en el debate, debería ser continuada.

"Considero que es una buena práctica que estos profesionales dejen de ser personas que vienen a las compañías solamente los dos últimos meses del año para revisar los números", apuntó el representante de Ferrovial en la mesa. "Creo que tiene que ser una persona con la que se mantenga un diálogo de forma más regular, comentando por ejemplo con ellos cualquier operación significativa" que pueda afectar a l actividad de la compañía, señaló Jesús Herranz.

Equipo multidisciplinar
Juan Francisco Gallego, de Telefónica, quiso destacar igualmente cómo ha evolucionado durante los últimos años el perfil de los profesionales que se encargan de analizar la situación y los riesgos a los que se enfrentan las compañías. En su opinión, "el auditor es cada vez menos ese socio que lo sabe todo", afirmó, para explicar que las compañías que se dedican a la actividad de la auditoría "cuentan hoy en día con un equipo multidisciplinar en el que hay expertos en diferentes áreas como derivados, fiscalidad, legalidad, negocio, valoraciones...".

En esa misma línea, Borja Guinea también hizo hincapié en cómo los equipos encargados de auditar se han adaptado a los nuevos tiempos y a las necesidades de las empresas y ya incluyen, por ejemplo, expertos en tecnologías de la información.

Los especialistas reunidos en la mesa concluyeron que este es otro de los aspectos que contribuye a que la auditoría aporte cada vez más valor.

La ciberseguridad cobra protagonismo

Los riesgos a los que se enfrentan las compañías se multiplican. Un ejemplo es el caso de las nuevas tecnologías que, aunque ofrecen múltiples oportunidades para el desarrollo de las empresas, también hacen que estas se enfrenten a la amenaza de los ataques informáticos. Se trata de un nuevo aspecto que la ido también ganando peso en las auditorías.

“El auditor se tiene que adaptar a lo que está pasando en el mundo”, señaló a este respecto Borja Guinea, socio responsable de Auditoría de KPMG. “Se trata de un riesgo de negocio que por tanto se convierte también en riesgo de auditoría”, sentenció durante el debate, recalcando que por ello los equipos encargados de realizar los análisis ya cuentan, no solo con expertos en finanzas y fiscalidad, sino también con especialistas en el terreno tecnológico.

El resto de expertos reunidos por CincoDías y KPMG coincidieron en la atención cada vez mayor que merece esta amenaza. “En el futuro los problemas a los que se enfrentarán las corporaciones no serán los antiguos butroneros, sino los hackers que intentarán entrar en sus sistemas”, dijo Javier Iglesias de Ussel.

“Lo que hace falta son unos procesos y unos controles muy robustos”, comentó el chief accounting officer de Telefónica, Juan Francisco Gallego. Para él, los auditores prestan hoy en día una gran atención a este tipo de aspectos ya que eso contribuye a generar confianza tanto para la empresa como para los inversores. Javier Herranz, de Ferrovial, recalcó la importancia de la seguridad cibernética para las compañías y cómo este se ha convertido en uno de los primeros aspectos que revisan los auditores.

Por su parte, Fernando de Asúa, vicepresidente de Técnicas Reunidas y un ejecutivo largamente ligado en la segunda mitad del pasado siglo a IBM –fue su presidente en España–, recordaba que “antes era un cierto problema, pero ahora el riesgo es enorme”.

lunes, 26 de octubre de 2015

Control de la Gestión Pública: nuestro mapa conceptual (26.10.2015)

Control de la Gestión Pública: nuestro mapa conceptual (26.10.2015)


Auditoría Financiera: Normalización internacional (26.10.2015)

Auditoría Financiera: Normalización internacional (26.10.2015)


International Accounting Standard Board (IASB)
 http://www.iasb.org/ - http://www.ifrs.org/
Búsqueda de normativa en la web del ICAC
http://www.icac.meh.es/Normativa/Contabilidad/Internacional/NormInterInfoFina.aspx

European Financial Reporting Advisory Group (EFRAG)
http://www.efrag.org/

Fédération des Experts-comptables Européens (FEE)
http://www.fee.be/

International Federation of Accountans (IFAC)
http://www.ifac.org/

European Federation of Accountants and Auditors for Smes (EFAA)
http://www.efaa.com/

Fédération des Experts Comptables Méditerranéens (FCM)
http://www.fcmweb.org/

Comité de Integración Latino Europa-América (CILEA)
http://www.cilea.info/

sábado, 24 de octubre de 2015

El Econotuario: La contabilidad no es picar facturas

La contabilidad no es picar facturas | El Econotuario
por Antonio José Ruiz

Es una idea extendida que las labores contables (y fiscales) sean vistas como un trabajo menor o un trámite formal por obligación jurídica mercantil. Es por ello que este post tendrá un toque reivindicativo.


El decir “picar facturas” es una frase hecha que supone llevar un papel pasivo en estas labores, en las cuales se limita a presentar registrar en un programa una documentación y a partir de ahí presentar los impuestos y demás trámites habituales en el Registro Mercantil. No obstante, con un papel activo que hace sea un proceso con procedimientos y con un orden, puede dar un plus a estas labores. Por tanto la forma de archivar o gestionar la documentación es clave para una mejora comunicativa, así como de registro de la documentación.

Llevar una contabilidad no es “picar facturas” para pagar el IVA o es un castigo burocrático, supone hacer una “película” sobre todo lo que acontece en una actividad económica para sacar conclusiones a partir de los datos registrados y ahí juega la capacidad de análisis una clave para afrontar el futuro. Si la “película” narra la historia de la empresa eso supone exponer logros y fracasos de la misma pero también capacidades. Para llegar a una “buena película” en el sentido que muestre fielmente los hechos (independientemente del desenlace) es necesario tener una contabilidad bien ordenada y para llegar a ello requiere saber cómo se hace, estar informado y aprender de los errores.

Llevar una contabilidad requiere comunicación, aspecto fundamental y pieza de un engranaje básico para la toma de decisiones. Ver la evolución de las variables empresariales se consigue básicamente con una contabilidad ordenada.

En resumen, la contabilidad supone un registro ordenado de la documentación para cumplir con la legislación mercantil y tributaria y para la toma de decisiones. “Picar facturas” es será por tanto registrar en un programa de contabilidad pero sin un archivo con sentido, no es contabilizar.

Reciban un saludo,
Antonio José Ruiz.

martes, 20 de octubre de 2015

lunes, 19 de octubre de 2015

CincoDías.com: ¿Cómo reducir la cuota del impuesto sobre sociedades antes de acabar el año?

Cómo reducir la cuota del impuesto sobre sociedades antes de acabar el año | Economía | Cinco Días
El tributo incorpora nuevas deducciones para fomentar el ahorro
  • El impuesto de sociedades incluye nuevas deducciones
  • La reserva de capitalización y de nivelación permiten reducir el tributo a quien apueste por el ahorro
J. VIÑAS MADRID 19-10-2015

Ejemplos de aplicación del impuesto sobre sociedadesampliar foto
Alejandro Meraviglia
El año que ahora termina será el primero en el que entra en acción el nuevo impuesto sobre sociedades que el Gobierno aprobó en la reforma fiscal. Los cambios introducidos en el impuesto que grava los beneficios empresariales se reflejan en una rebaja del tipo nominal, una reducción de ciertos incentivos fiscales y la aprobación de otras ventajas fiscales para potenciar la capitalización de las empresas y fomentar actividades relacionadas con la investigación y el desarrollo.

Es en los meses postreros del año cuando las empresas con beneficios planifican el cierre fiscal con el objetivo de optimizar la declaración del impuesto sobre sociedades que presentarán en julio de 2016, respecto al ejercicio 2015. Más allá de los juegos contables y el margen para jugar con el stock o las retribuciones, el nuevo impuesto sobre sociedades ofrece incentivos que permiten reducir la factura fiscal.

Reserva de capitalización
Las empresas en España se podían deducir los intereses sin ningún límite hasta 2012, lo que suponía una invitación a acometer inversiones con financiación ajena. Este fue un factor que contribuyó al enorme endeudamiento de las compañías y dejó al sector empresarial en una posición de debilidad cuando se inició la crisis económica. El actual Gobierno limitó la posibilidad de deducir los intereses en 2012, una medida que llegó cuando ya las empresas estaban abocadas a un obligado proceso de desapalancamiento y el mercado de crédito estaba cerrado. Ahora, cuando el número de compañías en beneficios crece, la reforma fiscal mantiene los límites a la deducibilidad de los intereses e introduce una nueva reducción tributaria para fomentar el ahorro empresarial: la reserva de capitalización. Se trata de un beneficio fiscal que sustituye la deducción por reinversión de beneficios extraordinarios y la deducción por inversión que contemplaba la Ley de Emprendedores.



La reserva de capitalización permite a todas las empresas, con independencia de su tamaño, rebajar su base imponible en un 10% del importe destinado a esta nueva figura. Salvo pérdidas, los fondos propios no pueden utilizarse en un plazo de cinco años. El beneficio fiscal tiene un límite y es que la reducción aplicable no puede superar el 10% de la base imponible positiva.

Una empresa mediana que, por ejemplo, tuviera una base imponible de dos millones de euros y aportara un millón de euros a la reserva de capitalización, podría aplicarse una reducción de 100.000 euros (el 10% del millón de euros). Así, la base imponible para el ejemplo propuesto se reducirá hasta 1.900.000 euros. Como la empresa es una pyme, los primeros 300.000 euros tributarán al 25% y el resto al 28%. Así, la cuota a pagar asciende a 523.000 euros. Respecto al año anterior, cuando no existía la reserva de capitalización y el tipo nominal ascendía al 30%, el ahorro alcanza los 62.000 euros.

Reserva de nivelación
La segunda fase de la reforma fiscal, que entrará en vigor en 2016, acabará con la existencia de un tipo inferior para las pymes. Hasta el año pasado, el tipo nominal del impuesto ascendía al 30% y las compañías con una cifra de negocio inferior a los 10 millones de euros tenían derecho a aplicar un gravamen del 25% para los primeros 300.000 euros de beneficio. Este año, el tipo general bajó al 28% y, el próximo año, se situará definitivamente en el 25%. Por lo tanto, habrá un mismo tipo para pymes y para grandes empresas. Es una de las medidas que propuso el comité de expertos para la reforma fiscal con el objetivo de no penalizar fiscalmente el crecimiento empresarial.

Si bien se elimina el gravamen más reducido para medianas y pequeñas empresas, el nuevo impuesto sobre sociedades incorpora una rebaja tributaria exclusiva para pymes y bautizada como reserva de nivelación. Es un instrumento que permite rebajar la factura fiscal de un ejercicio cerrado con beneficios y, a la vez, compensar las posibles pérdidas del futuro.

La reserva de nivelación tiene como límite el 10% de la base imponible o un millón de euros. Por ejemplo, una empresa con un beneficio de 200.000 euros puede rebajar su base imponible en 20.000 euros. Así, el tipo nominal del 25% se aplicaría sobre 180.000 euros y permitiría un ahorro de 5.000 euros (ver el segundo ejemplo del gráfico). Dicho de otra forma, el tipo efectivo sería del 22,5%.

Hacienda asegura que España tiene un marco legislativo y fiscal competitivo para atraer I+D

La reducción fiscal derivada de la reserva de nivelación está ideada para compensar posibles pérdidas durante los próximos cinco años. ¿Qué sucede si la empresa no registra bases imponibles negativas o las pérdidas son inferiores a la reserva de nivelación? En la declaración del quinto año se deberá tributar por el importe que no haya sido compensado con pérdidas. En cualquier caso, el contribuyente ya habrá logrado un diferimiento de tributación. El Ministerio de Hacienda defiende que la reserva de nivelación ideada supone una medida más beneficiosa que la figura del carry back que existe por ejemplo en el Reino Unido y que permite (bajo ciertas condiciones) la devolución de los impuestos pagados en el pasado con las pérdidas registradas en el presente.

La reserva de nivelación, que solo pueden aplicar las pymes, es compatible con la reserva de capitalización, lo que permite que en caso de aplicar ambas medidas el tipo efectivo de una pyme se sitúe en niveles en torno al 20% (ver el tercer ejemplo).

Beneficios en I+D
El impuesto sobre sociedades vigente hasta 2014 contemplaba la deducción por inversiones medioambientales o por reinversión de beneficios que han desaparecido con la nueva legislación. Sin embargo, en contra del criterio del comité de expertos para la reforma fiscal se ha mantenido y ampliado los beneficios ligados a la inversión en I+D. Uno de los problemas tradicionales del sector era que las empresas con gasto en I+D y que registraban pérdidas –una situación habitual cuando se inicia y arriesga en un proyecto– no podían aplicar la deducción. La Ley de Emprendedores introdujo en 2014 la posibilidad de solicitar en metálico el pago de la deducción con un límite de tres millones de euros. Así, la deducción se convirtió en una suerte de subvención para las compañías con pérdidas. Con la reforma fiscal, este límite de tres millones se ha ampliado a cinco millones para las compañías más intensivas en I+D y que destinen más del 10% de su cifra de negocio a esta área.

El nuevo tributo limita la posibilidad de deducir gastos de representación

El Gobierno asegura que hoy España ofrece uno de los marcos legislativos y tributarios más atractivos para fomentar la investigación y el desarrollo. En este sentido, el país también mantiene en su ordenamiento reducciones fiscales por las rentas derivadas de la explotación de activos intangibles (Patent Box).

Tapar agujeros del tributo
Buena parte de los cambios normativos que ha sufrido el impuesto sobre sociedades durante la crisis y que se han incorporado también en la reforma fiscal persiguen tapar los agujeros tributarios que mermaban la recaudación. Además de la limitación de la deducción de los gastos financieros, probablemente la medida más relevante en este sentido, el Gobierno también vetó la posibilidad de deducir las pérdidas en entidades participadas. La reforma fiscal ha fijado como no deducible el deterioro de los elementos patrimoniales del inmovilizado material, de inversiones inmobiliarias, de intangibles o de valores representativos de deuda admitidos a cotización.

Un aspecto importante a tener en cuenta es que la reforma fiscal ha limitado al 1% la deducción de los gastos de representación de las empresas. Hasta ahora, no existía ningún límite y ello generaba mucha litigiosidad entre las compañías y la Agencia Tributaria, que actuaba ante los casos en los que entendía que las compañías colaban gastos personales como de representación.

Otro de los aspectos que las empresas, los asesores y los gestores deberán tener en cuenta a la hora de cerrar el ejercicio y presentar la declaración de Sociedades es la simplificación de las tablas de amortización.

Vuelven los beneficios empresariales
La importancia de las deducciones y de la optimización fiscal gana presencia en la medida en que los beneficios empresariales se consolidan. El último informe anual de recaudación de la Agencia Tributaria correspondiente a 2014 reflejó que el resultado contable positivo de las empresas aumentó un 15,1%. Supuso el segundo incremento consecutivo y la tasa de crecimiento más alta desde 2006. Sin embargo, ello no se tradujo en una mayor recaudación el año pasado. Los ingresos por el impuesto sobre sociedades cayeron un 6%.

La explicación se encuentra en los cambios normativos de ejercicios anteriores que elevaron los pagos fraccionados que se abonan a lo largo del año natural, pero también incrementaron el número de declaración con resultado a devolver. En cualquier caso, esta situación no se ha repetido en 2015. Los últimos datos oficiales, que corresponden al mes de agosto y ya recogen la presentación de la declaración anual de 2014, reflejan un incremento de la recaudación en términos homogéneos del 21,6% hasta los 7.783 millones. Este aumento refleja que las empresas ganaron más dinero el año pasado.

La Agencia Tributaria destaca que el mayor incremento de la recaudación se registra en los grupos consolidados, donde se encuentran las mayores empresas de España. La idea de que las grandes sociedades, especialmente las cotizadas, escapan del impuesto está muy extendida. Los últimos datos oficiales indican que el tipo impositivo real sobre el beneficio de los grupos consolidados se situó en el 6% frente al 15%. Las grandes compañías recuerdan que buena parte de las ganancias de las multinacionales proceden de otros países y, si ya han pagado impuestos en el extranjero, están exentas de tributación en España.


Auditoría Financiera: ¿Qué es Auditoría? (19.10.2015)

Auditoría Financiera: ¿Qué es Auditoría? (19.10.2015)