19 de febrero de 2016
La nueva normativa que regula el informe del auditor va a cambiar
profundamente la relación entre los inversores y la profesión. A
principios de 2015, después de tres años de trabajos, el International
Auditing and Assurance Standards Board (IAASB) publicó un conjunto de
normas que se han incorporado al ordenamiento jurídico español a través
de dos artículos de la Ley de Auditoría de Cuentas de 20 de julio del
año pasado.
La nueva regulación establece que los informes de auditoría habrán de
ser más informativos, discursivos y perspicaces, y para ello deberá
estimularse el diálogo entre los auditores, las empresas, los comités de
auditoría, los inversores y los reguladores. Ese nuevo esquema de
trabajo conlleva los desafíos asociados a una nueva forma de hacer las
cosas y de relacionarse. Pero también abre la puerta a nuevas
oportunidades para el sector. Si la reforma se implanta con éxito, el
informe del auditor será más relevante y como consecuencia también la
profesión auditora será más relevante.
Los informes de auditoría habrán de ser más informativos, discursivos
y perspicaces, y para ello deberá estimularse el diálogo entre los
auditores, las empresas, los comités de auditoría, los inversores y los
reguladores
Para la mayoría de las sociedades en España las modificaciones no
serán efectivas hasta finales de 2017, ya que la Ley de Auditoría de
Cuentas establece que el nuevo modelo del informe de auditoría se
aplicará para los ejercicios que se inician en o después del 17 de junio
de 2016. Sin embargo, los auditores tienen que comenzar a trabajar ya
en el nuevo formato, que incluye cambios de gran calibre cuya
implementación ha de ser muy cuidadosa.
Los cambios que las nuevas normas introducen en los informes de auditoría se centran en tres ejes fundamentales:
-
Visión de la auditoría. La innovación más significativa
es la introducción de las denominadas “cuestiones clave de la
auditoría”, que están recogidas en la Norma Internacional de Auditoría
(NIA) 701. Esta nueva sección del informe ha sido muy bien recibida por
los inversores, ya que pondrá el foco sobre aquellos asuntos que, a
juicio del auditor, sean de la mayor importancia en la auditoría de los
estados financieros. En cierto sentido, se trata de invitar al auditor a
que cuente qué es lo que le mantiene despierto por la noche. Esta
sección no sustituye la opinión sobre los estados financieros en su
conjunto, que los inversores valoran, sino que amplía el enfoque del
informe para que los auditores puedan explicar cuáles son los temas
importantes, por qué son importantes y cómo los han abordado.
-
Independencia. La principal propuesta para aumentar la
transparencia es una declaración explícita en relación con la
independencia del auditor en todos los informes de auditoría. La
declaración complementa la información facilitada en las cuentas y al
Comité de Auditoría en las sociedades que lo tienen.
-
Legibilidad. El informe del auditor se ha
reestructurado para facilitar su lectura. La información específica
sobre la auditoría y la entidad auditada (en particular, la opinión de
auditoría) debe colocarse al principio del informe. Por el contrario,
aspectos menos fundamentales, como las descripciones de las
responsabilidades del auditor o lo que implica una auditoría, pueden
trasladarse al final del informe, o podrían incluso pasarse a un
apéndice o referenciarse a un sitio web común (como el de un organismo
normativo o regulador).
El desarrollo de estas normas en nuestro entorno corresponde a las
corporaciones de derecho público representativas de los auditores, a
requerimiento del Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas
(ICAC), que está actualmente inmerso en un proyecto de adaptación que
incluye, entre otros aspectos, la definición de la estructura de los
nuevos informes de auditoría.
Es importante para todos los actores implicados (los usuarios de la
información financiera, los comités de auditoría, los administradores de
las sociedades y los propios auditores) que la implantación del cambio
normativo sea un éxito y que el nuevo modelo genere información más
relevante y valiosa. La experiencia de otros países es, hasta la fecha,
ciertamente esperanzadora. Allí donde se han lanzado propuestas
similares (en el Reino Unido o en Holanda), los auditores han abrazado
la transformación y el resultado ha sido la elaboración de informes más
interesantes con información específica sobre el proceso de auditoría y
menos jerga. Así lo creen la mayoría de los inversores, que han recibido
los cambios de forma muy favorable. Esperemos que la puesta en marcha
del nuevo modelo en España sea igual de positiva.