jueves, 8 de octubre de 2015

miércoles, 7 de octubre de 2015

RSC: Metodología ABP (07.10.2015)

RSC: Metodología ABP (07.10.2015)


Auditoría Financiera: ¿Qué es Auditoría? (07.10.2015)

Auditoría Financiera: ¿Qué es Auditoría? (07.10.2015)



NoticiasBancaria.com: Accionistas de BPA piden a PwC un informe de auditoría “independiente”

Accionistas de BPA piden a PwC un informe de auditoría “independiente”
7 octubre, 2015


Los hermanos Higini y Ramon Cierco han enviado una carta a los responsables de PwC en Barcelona y Londres para exigirles que su auditoría refleje la “independencia” de la consultora.
De esta manera, los accionistas mayoritarios de la entidad, han reclamado que el informe aclare “si han aparecido evidencias de que BPA había institucionalizado un sistema de lavado de dinero” más allá de los casos ya investigados por la justicia, ha informado la familia Cierco en un comunicado.
De este modo, los hermanos Cierco “temen que la redacción del informe pudiera estar condicionada por presiones o injerencias políticas, e incluso que la auditora no acabe redactándolo y sea el Instituto Nacional de Andorra de Finanzas (INAF) quien lo haga”.
En la carta, los accionistas mayoritarios de BPA también exponen que el trabajo de auditoría de PwC representa ya un coste de “millones de euros” y que durante el proceso de análisis se han ido cambiando criterios y se ha aumentado el nivel de búsqueda, con lo que, a su juicio, se quiere generar confusión y alarma social.
“Todo este asunto es de una gran incompetencia burocrática, falta de transparencia y encubrimiento. Los hermanos Cierco están decididos a limpiar su buen nombre por el honor de sus empleados, socios, accionistas, clientes y la reputación familiar. Es hora de empezar a rendir cuentas”, ha sostenido el abogado de la familia Cierco, Eric Lewis, que pide que los hermanos puedan examinar el informe de auditoría antes de su publicación.
Los accionistas mayoritarios de BPA defienden que desde el 2002 la entidad financiera ha realizado auditorías antiblanqueo aprobadas por el Inaf, ha implementado políticas estrictas de cumplimiento antiblanqueo y con su expansión hacia España, tras la adquisición de Banco Madrid, hizo frente al exigente marco regulador financiero de la Unión Europea.

martes, 6 de octubre de 2015

Contabilidad y Fiscalidad: seminario sobre citas y referencias bibliográficas

Contabilidad y Fiscalidad: seminario sobre citas y referencias bibliográficas
A cargo de Antonio Salmerón, bibliotecario de la UAL.



lunes, 5 de octubre de 2015

elMundo.es: El interventor 'derroca-alcaldes' | Crónica | EL MUNDO

El interventor 'derroca-alcaldes' | Crónica | EL MUNDO
Se ha convertido en el azote de la clase política
  • Fernando ha tumbado a dos alcaldes y puesto en aprietos a seis
  • Pide amparo para los funcionarios denunciantes: 'Estamos solos'
  • Ha alquilado una lonja porque sus informes no caben en casa
  • 'El gran botín es ahora la basura, la limpieza y el agua', dice
 LEYRE IGLESIAS
 Actualizado 05/10/2015-05:06
 
En el cuento 'El traje nuevo del emperador' sólo un niño se atreve a gritar que el supuesto traje invisible que lleva el rey no es un ningún traje: el rey, grita el niño entre la multitud, "¡va desnudo!". Fernando Urruticoechea ha osado apuntar con el dedo y decir que el rey, el alcalde, iba desnudo, mientras la multitud de funcionarios y cargos políticos callaba por complicidad o miraba para otro lado para evitar problemas. En sus 28 años rotando por los ayuntamientos españoles se ha encontrado facturas ilegales, recibos en la basura, planes urbanísticos delirantes, incontables contratos a dedo... Al funcionario le han dicho que estaba loco. Pero sus locuras se han encarnado en un puñado de verdades judiciales. Dos alcaldes derrocados, dos imputados, uno pendiente de juicio y otros tres señalados. Su particular viaje por la avaricia se salda con una frase: "No hay ayuntamiento en España que se salve de la corrupción". Y otra: "Todos se tapan. Estamos solos".

Urruticoechea, en el documental denuncia 'Corrupción: organismo nocivo'
En la casa de Fernando no caben los miles de informes con su firma que han acabado o pueden acabar en los tribunales. Por eso ha alquilado una lonja donde guardarlos todos. "Mi mujer me dijo que no podía ser", dice sonriendo. Un buen montón corresponde a su caso más sonado: el de Castro Urdiales, en Cantabria. En éste y otros seis ayuntamientos españoles ha ido viendo, por capítulos, la película de los horrores: contrataciones clientelares o sectarias, regalos en forma de subvenciones, sobrefacturación de los servicios ... No sólo en los grandes contratos ("el oro" municipal es ahora el agua, la basura, el alcantarillado, la limpieza y los transportes), sino incluso en los minúsculos.

- ¿Cómo se ve la corrupción desde dentro?
- Para que los caballos se queden con grandes brazadas de avena, los pequeños granos tienen que llegar a los gorriones. Hay que repartir y bien a todos los colaboradores, incluidos funcionarios, jardineros y hasta peones. Como en la mafia.

Fernando nació en Bilbao hace 61 años. Su periplo hasta convertirse en uno de los funcionarios españoles que más corrupciones y corruptelas municipales ha destapado empezó cuando rondaba los 30. Licenciado en Económicas, en 1987 entró como director del área económica al ayuntamiento de Galdácano, a 11 kilómetros de Bilbao. Allí descubrió que dos aparejadores y un arquitecto municipales se llenaban los bolsillos gracias a sus puestos públicos -relata- y lo denunció al alcalde, pero éste le despidió de su cargo "y, a cambio, contrató a su sobrino". Tras una denuncia de Fernando, el regidor Francisco Sierra Sesumaga acabó inhabilitado; el delito, prevaricación por nepotismo. Aunque duró poco sin trabajo: enseguida el PNV recolocó al caído como número dos de la Diputación de Vizcaya. Fernando acudió a los partidos de la oposición -PSE, PP e IU- para que protestaran. "Nadie hizo nada".

Sus siguientes destinos fueron Ermua (Vizcaya) y Leganés (Madrid). En ambos encontró "irregularidades e ilegalidades" -condonaciones de deudas por "amiguismo", "regalo" de suelo público a constructoras...- cuya denuncia no surtió efecto. Para entonces Fernando ya era interventor municipal. Hay unos 600 en España: son funcionarios que el Estado envía como paracaidistas a los ayuntamientos de más de 20.000 habitantes para que controlen las cuentas de los consistorios. Cualquier decisión económica tiene que llevar su firma. Pero los alcaldes pueden obviar sus decisiones, y a menudo, demasiado a menudo, todo queda ahí.

No ocurrió así en su siguiente plaza, Castro Urdiales. Allí Fernando cuenta que tuvo que lidiar con recibos en bolsas de basura, cuentas sin liquidar por años... La desorganización como "caldo de cultivo perfecto para el saqueo de lo público". Papel tras papel, detectó, entre otras cosas, que el ayuntamiento pretendía cobrar a la empresa constructora de un macroproyecto urbanístico un precio "muy inferior" al razonable. Firmó más de 300 informes de ilegalidad y eso, de nuevo, le generó enemigos poderosos. Sufrió el "acoso" de la corporación y los funcionarios; le llamaban "rojo" o "ultraderechista", le decían que estaba "desequilibrado".

Llevó sus informes ante la Fiscalía, el PP presentó una querella... El caso acabó archivado. Pero acabaría resucitando: tras un demoledor informe del Tribunal de Cuentas y la intervención de un joven juez que quiso "tirar del hilo", hoy hay en Castro tres regidores marcados por la Justicia. Este año ha sido condenado Fernando Muguruza (Partido Regionalista de Cantabria) y están imputados y pendientes de juicio oral su antecesor, Rufino Díaz Helguera (PSOE) y su sucesor, Iván González Barquín (PP). En conjunto, unas 20 causas abiertas en una maraña de 160 imputaciones entre concejales de todos los colores, funcionarios, empresarios y autónomos. Dice Fernando que en el pueblecito costero ha ocurrido lo que "no suele darse nunca en España: los mecanismos de control del Estado de derecho han funcionado".

Porque lo habitual es la "soledad" del interventor, cuyo sueldo y condiciones laborales dependen del alcalde al que debe controlar, y que se encuentra en una situación de "total indefensión". Lo denuncian Fernando y otros funcionarios determinantes en casos como la trama Púnica, en el documental La corrupción: el organismo nocivo, una producción de Pandora Box TV que ha salido adelante gracias al dinero aportado por 451 mecenas y que retrata la desprotección y el infierno personal de los quijotes de la cosa pública. Fernando ha sufrido "estrés traumático". Cuando recuerda algunos episodios, cae en sollozos. "Ha sido muy duro. He perdido mucho".

Separado de su primera mujer, a la que le unen tres hijos, y en busca de un lugar más "ordenado", en 2009 recaló en Crevillente. "Fui a jubilarme, pero en Alicante me encontré un territorio comanche". Su logro en esta plaza, a través del guante que le recogió el grupo municipal de IU, ha sido paralizar la planta de residuos del pueblo: un tribunal acaba de fallar que es ilegal porque "desde hace dos décadas opera sin permiso ambiental en una zona de especial protección". También hay una denuncia penal interpuesta contra el alcalde por posible prevaricación y delitos ecológicos. Al regidor, el popular César Augusto Asencio, lo llaman El Faraón porque, amante de la egiptología, mandó construir en Crevillente un obelisco de 37 metros.

Última casilla, por ahora: Orihuela, también en Alicante. La define sin matices: "Es uno de los ayuntamientos más corruptos de España". La piedra de toque es el servicio de agua, que "factura 31 millones" de euros al año. "De nuevo, mis informes duermen en las estanterías del ayuntamiento", lamenta. La suya es una llamada desesperada: "El amparo a los denunciantes es clave para luchar contra la corrupción. Miles de funcionarios que ahora tienen miedo", dice, "dejarían de tenerlo e informarían de lo que ven". Dos ojos pueden ver mucho.

jueves, 1 de octubre de 2015

HistoriasdelaHistoria.com: ¿Cómo se rescató a los bancos en la crisis del siglo I en la antigua Roma?

¿Cómo se rescató a los bancos en la crisis del siglo I en la antigua Roma? - Historias de la Historia
Javier Sanz

Es difícil añadir algo que no se haya escrito ya sobre el rescate de los bancos, pero sí es curioso saber que en la antigua Roma, durante el siglo I, también tuvieron su particular crisis económica y la forma de atajarla también fue rescatando a los bancos… pero con matices que la hacen diferente.

Esto de los bancos debió comenzar cuando apareció el dinero, en sus diferentes versiones y formas, y se fue incorporando a la vieja economía basada en el trueque. De la noche a la mañana, los menos fueron acumulando grandes cantidades que tuvieron que meter en algún sitio, los más necesitaban un lugar donde se lo prestasen y, lógicamente, nacieron los banqueros, una especie de mercaderes que comercian con el dinero. Y esto ocurrió en Sumer. La economía sumeria se basaba en el trueque, y para evitar que los mercados se convirtieran en un campo de batalla, los gobernantes y, más tarde, los reyes emitían anualmente tablas de equivalencias de productos. Así, cualquier comprador podía saber que un kilo de lana equivalía a, por ejemplo, dos litros de cerveza, 300 gramos de cobre o 2 kilos de dátiles. Gracias a muchas de esas tablas que se han conservado hasta nuestros días, sabemos que el oro no era de los metales más caros. Había otros materiales que lo superaban, como el lapislázuli, el cobre, el estaño y, por encima de todos, la plata. Una de las funciones del preciado metal era la de estabilizador del sistema económico. Imaginemos a un campesino que desea comprar un cordero para celebrar la boda de su hija y se encamina al mercado con una cierta cantidad de cebada para canjear. ¿Qué sucede si el tratante de ganado no necesita cebada? La solución era bien fácil. El campesino podía dirigirse a cualquier recinto sagrado donde le cambiaban la cebada por su equivalente en plata (también tenía la opción de recurrir a un cambista, pero los templos pedían una comisión bastante más baja por la “operación bancaria”, alrededor de un 3,5%). Con la plata en su poder, ya podía comprar el cordero con la confianza de que ese metal iba a ser aceptado por cualquier comerciante (dinero). Un elemento curioso es que esa plata que le daba el templo, se presentaba bajo la forma de anillos de 8 gramos de peso o espirales en caso de grandes cantidades. No solo podía llevarlos cómodamente en los dedos y brazos, sino que los anillos podían dividirse en cuatro partes de 2 gramos cada una, a modo de calderilla. Así que, estos primeros bancos estaban relacionados directamente con los templos.

Un sestercio

¿Cómo funcionaban los bancos en la antigua Roma?
Pues en Roma, como en muchas ocasiones, lo que hicieron fue copiar a los griegos que seguían el modelo banco/templo de Sumeria. El Templo de Saturno en Roma albergaba la Aerarium (erario) en tiempos de la República y durante la época imperial el Templo de Cástor y Pólux era el depositario del tesoro del Estado. La particularidad del sistema bancario de griegos y romanos fue que surgieron los banqueros privados… en Roma se llamaron argentarii (de argentum, plata). Los argentarii comenzaron como simples cambistas de moneda (en aquel momento Roma era el lugar que más “turistas” recibía) y para controlar las falsificaciones y retirar de circulación las monedas “deterioradas” (al ser de metales como oro o plata, muchos raspaban los bordes e iban perdiendo su peso), para más tarde gestionar un negocio muy similar a nuestros tiempos. El tipo de operaciones que realizaban estos banqueros eran dos: el depositum, simplemente como depositarios y guardianes del dinero por el que el argentarius no pagaba intereses pero con el que tampoco podía “comerciar”; y el creditum, por el dinero depositado el banquero pagaba unos intereses al cliente y, a cambio, podía moverlo para generar beneficios. En las “cuentas” en el formato depositum el banquero pagaba, en nombre del cliente, las deudas contraídas por éste o las compras en las subastas (era frecuente la presencia de los argentarii en las subastas de esclavos), ya fuese mediante “transferencia interna” se ambos tenían cuenta en el mismo banco o mediante una letra de cambio; en las “cuentas” en formato creditum los banqueros utilizaban este dinero para prestarlo a terceros y, lógicamente, con un tipo de interés mayor que el que ellos pagaban (recordemos que los bancos fueron/son/serán negocios). Además, los argentarii estaban agrupados en un cuerpo colegiado en el que sólo ellos decidían aceptar nuevos miembros.

¿Qué ocurrió en el siglo I?
Tras la batalla de Accio y la derrota de Antonio y Cleopatra, César Augusto se hizo con las riendas de Roma y dio comienzo un período de expansión territorial y de desarrollo económico sin precedentes (“A Roma no la va a conocer ni la loba que amamantó a Rómulo y Remo“). En palabras de Dión Casio…
Los romanos añoraban mucho a Augusto porque mediante su combinación de monarquía e instituciones republicanas, garantizó su libertad y también restauró el orden y la estabilidad. De este modo, podían vivir con una liberta moderada en una monarquía sin horrores [aparentes añadiría yo], y no debían soportar los excesos asociados a un gobierno popular.

César Augusto
César Augusto

Hubo una reorganización política, social y económica que permitió que llegasen las vacas gordas: tras controlar Egipto el grano llegaba a Roma sin contratiempos, la Pax Romana permitió el crecimiento del comercio, el crédito fluía y los ciudadanos invertían en tierras y en las ínsulas (edificios de apartamentos que se alquilaban, ¿boom inmobiliario?), incluso los advenedizos que querían hacer carrera en la política se endeudaban para financiar espectáculos y ganarse el favor de la plebe, las obras públicas proliferaban como setas… Augusto era de los que pensaba que el dinero tenía que estar en movimiento y no acumulando polvo en las arcas del Estado. Pero este periodo de vacas gordas tenía un precio: crecimiento brutal de los precios (según el poeta Marcial, “en Roma se pagaban los precios más altos lo mismo por la virtud que por el vicio“). ¿Y quién se iba a comer este marrón? Tiberio, su sucesor.

En los primeros años, Tiberio todavía pudo disfrutar del legado de Augusto, pero aquella burbuja tenía que explotar más pronto que tarde. Además, el nuevo emperador, cuál Tío Gilito, era de los que le gustaba recrearse contemplando sus riquezas y cuando sucedió a su padre adoptivo sus arcas estaban casi vacías. Las medidas que Tiberio tomó supusieron un frenazo brutal para la economía al reducir el dinero circulante (aunque él lo vendió como medidas para disminuir precios, lo que realmente buscaba era aumentar el tesoro imperial). Se redujo drásticamente la inversión en obras públicas, la distribución de grano se limitó, se liberó a algunos ricos de la pesada carga de administrar tantos bienes acusándolos de enemigos del emperador (se quedó todos sus bienes y los miembros del Senado fueron amablemente invitados a comprarlos en pública subasta con dinero que tuvieron que pedir prestado) y, para rematar, llamó al orden a los argentarii que en este período inflacionista habían contribuido prestando dinero sin apenas garantías y a un interés por encima del legal (en tiempos de bonanza todo el mundo hacía la vista gorda… también en la antigua Roma). Visto que aquella especie de “auditoría imperial” hacía peligrar su negocio, su dinero y aún su vida, pidieron una moratoria de 18 meses para poner en orden sus cuentas. Cerraron el grifo de los créditos y exigieron el pago de la deuda. De la noche a la mañana, tierras, viviendas, animales… todo se puso en venta para poder liquidar la deuda con los argentarii (los precios cayeron en picado). El dinero dejó de fluir y los negocios quedaron sin liquidez. Los ciudadanos corrieron a retirar sus depósitos para pagar a los acreedores y algunos bancos, como el de Balbo y Olio, cayeron al no poder hacer frente a las peticiones, lo que salpicó a otros mayores (algunos de estos bancos habían prestado también el dinero depositado en formato depositum). Y, claro está, cuando la urbe tosía todo el Imperio se resfriaba.

Tiberio
Tiberio

¿Y qué hizo Tiberio?
Las medidas del emperador hicieron que Roma pasase de un periodo inflacionista a una terrible deflación que paralizó la economía (no os preocupéis por las más ricos porque ellos, como los gatos, tienen siete vidas y tampoco sufrieron mucho esta crisis). Así que, en el año 33 y muy a su pesar, tuvo que rascarse el bolsillo y volver a inyectar el dinero que había retirado de circulación y que se almacenaba en las arcas del Estado. A través de los bancos distribuyó un millón de piezas de oro, pero con la obligación de prestarlos a los ciudadanos sin intereses durante tres años y la prohibición de utilizarlos para cuadrar sus cuentas –Un rescate como el que se hizo aquí… pero muy diferente en cómo se empleo el dinero-. Aquella medida descongeló el crédito y despertó la economía.

Fuentes e imágenes: Historia de Roma – Indro Montanelli, Argentarii, La crisis financiera del 33, Banknotes,