miércoles, 3 de julio de 2013

elEconomista.es: Economía amenaza con retirar la licencia a Deloitte por el 'caso Bankia'

Economía amenaza con retirar la licencia a Deloitte por el 'caso Bankia' - elEconomista.es
7:01 - 3/07/2013
  • El ICAC acusa a la auditora de falta de independencia en la salida a bolsa del banco

El expediente abierto a Deloitte por parte del Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC) por sus trabajos en Bankia en el momento de la salida a bolsa a mediados de 2011 no puede ser más demoledor. El organismo dependiente del Ministerio de Economía cree que violó la independencia debida.

Una actuación por la que la auditora se expone a una retirada de la licencia operativa y baja definitiva del registro oficial del sector o una multa de hasta el 6% de sus ingresos por la verificación de cuentas en el último año, es decir, un máximo de 14 millones.

Por el mismo motivo, el ICAC amenaza también al socio responsable de auditar las cuentas en BFA-Bankia, Francisco Celma, con la suspensión definitiva como auditor o la baja temporal de entre dos y cinco años, o la imposición de una sanción económica de entre 12.001 y 24.000 euros.
En un informe que ya está en manos de la Audiencia Nacional, que investiga el caso Bankia, el ICAC le acusa de haber cometido hechos constitutivos de dos infracciones muy graves y otra grave.

El supervisor de los auditores culpa a Deloitte de aceptar trabajos distintos a los de análisis de los estados contables sin establecer las barreras chinas exigibles para no comprometer su independencia, además de no llevar a cabo con rigor su función de verificación de la situación de BFA-Bankia.

La compañía, auditora histórica de Caja Madrid y Bancaja, avaló los números de la entidad en el momento de la salida a bolsa, que sirvió de base para poder atraer a unos 350.000 inversores. Ni un año después, se negó a certificar las cuentas de 2011, alegando un desfase patrimonial generado después del debut en el mercado que precipitó la dimisión de Rodrigo Rato como presidente y la nacionalización urgente del grupo bancario.

Sin salvaguardas
El ICAC considera que Deloitte no evaluó adecuadamente la amenaza de su independencia al aceptar, al menos, tres trabajos ni estableció las salvaguardas correctas, según el informe al que ha tenido acceso este periódico. Se trata de los servicios contratados en enero, febrero y abril de 2011 por Bankia para la configuración de la entidad cotizada, de colaboración en la salida a bolsa y de la revisión del nuevo proyecto contable. Todos ellos previos al estreno bursátil que tuvo lugar en julio de ese año.

El organismo supervisor critica la existencia de expertos de Deloitte que participaron al mismo tiempo en servicios de auditoria y de no auditoría, como los socios Fernando Foncea y Miguel Ángel Bailón, y el gerente Daniel Foncubierta.

Por tanto, el ICAC concluye que la auditora aceptó trabajos de los que se deduce que Deloitte "colabora con la dirección de Bankia en la realización de actividades con incidencia en cuestiones tales como la determinación de la rentabilidad por negocios y consumo de capital de cada uno de ellos, cuantificación de la deuda a mantener en el banco malo (la matriz BFA), alternativas posibles de salida a bolsa, evaluación de las necesidades del capital adicional" por el primer real decreto de saneamiento del sector impulsado por el Gobierno.

La firma consultora cobró en la primera de mitad de 2011 honorarios por importe de 2,146 millones de euros por labores diferentes a la verificación de cuentas del grupo financiero, lo que supusieron el 57,19 por ciento de los 3,75 millones facturados si se incluye el servicio de auditoría.

Defensa de la firma
Deloitte ha presentado al ICAC un argumentario de alegaciones para rebatir las acusaciones y lo respalda con un informe elaborado por el despacho jurídico Garrigues. Su defensa descansa prioritariamente en tres puntos. En primer lugar, sostiene que "no preparó información financiera alguna que pasara a ser parte integrante de los balances", sino que emitió recomendaciones y sugerencias sobre las que decidía la propia entidad. En segundo lugar, que su función sólo fue de mero consultor y que nunca participó en los grupos creados por el banco para preparar la salida a bolsa. Y en tercer lugar, argumenta que fueron Bankia y las autoridades quienes le pidieron colaboración dada la gran dificultad del proceso.

"Tanto la CNMV como la dirección de Bankia consideraron la involucración del auditor de cuentas necesaria en este proceso dada la complejidad de la materia a tratar, la falta de antecedentes de una situación como la planteada, la experiencia de Deloitte en el sector financiero" y para "anticipar" los comentarios que recibirían del auditor, explica la compañía.

El ICAC es concluyente en el expediente y no da lugar a dudas. En principio no se cree la versión de que no tenía conocimiento de la situación de la entidad, ya que "el auditor habría intervenido en el plan de negocio que llevaría a la determinación de las cifras de los balances de Bankia", que fueron incluidas en el folleto informativo.

Es más, en un documento de los papeles de trabajo de Deloitte relativo a la revisión de las cuentas del primer trimestre de 2011, califica al banco como "una empresa con pérdidas o en punto muerto o con bajo nivel de rentabilidad".

Proceso judicial
El futuro de Deloitte es ajeno al proceso judicial puesto en marcha en la Audiencia Nacional, ya que lo tendrá que resolver el propio ICAC. Si bien, la gravedad de las observaciones efectuadas por el organismo dependiente del Ministerio de Economía reclamadas por uno de los más de 30 imputados del caso Bankia abre otra vía para exigir responsabilidades al auditor.

Fuentes jurídicas señalan la posibilidad de que alguna de las partes utilice las conclusiones del ICAC para presentar una petición de testificación o imputación de la compañía o de su socio Francisco Celma, responsable de las cuentas del grupo bancario.

Celma ya tuvo que acudir en calidad de testigo a las declaraciones tomadas por el magistrado Fernando Andreu el pasado febrero. El auditor explicó al juez que en marzo de 2012, ocho después de la salida a bolsa, advirtió a la dirección del banco de la existencia de "dudas razonables sobre la viabilidad futura del grupo" y que el plan de recapitalización planteado por el equipo de Rato, que fue aprobado en abril por el Banco de España, tampoco garantizaban su solvencia.

Hace apenas una semana, Deloitte ha dejado de ser auditor de Bankia. La junta de accionistas de la entidad aprobó su sustitución por EY (Ernst & Young) después de que llevara más de diez años verificando el estado contable de las principales cajas integrantes del grupo ahora nacionalizado.

elEconomista.es: Economía amenaza con retirar la licencia a Deloitte por el 'caso Bankia'

Economía amenaza con retirar la licencia a Deloitte por el 'caso Bankia'
El ICAC acusa a la auditora de falta de independencia en la salida a bolsa del banco

El expediente abierto a Deloitte por parte del Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC) por sus trabajos en Bankia en el momento de la salida a bolsa a mediados de 2011 no puede ser más demoledor. El organismo dependiente del Ministerio de Economía cree que violó la independencia debida.

Una actuación por la que la auditora se expone a una retirada de la licencia operativa y baja definitiva del registro oficial del sector o una multa de hasta el 6% de sus ingresos por la verificación de cuentas en el último año, es decir, un máximo de 14 millones.

Por el mismo motivo, el ICAC amenaza también al socio responsable de auditar las cuentas en BFA-Banka, Francisco Celma, con la suspensión definitiva como auditor o la baja temporal de entre dos y cinco años, o la imposición de una sanción económica de entre 12.001 y 24.000 euros.

En un informe que ya está en manos de la Audiencia Nacional, que investiga el caso Bankia, el ICAC le acusa de haber cometido hechos constitutivos de dos infracciones muy graves y otra grave.

El supervisor de los auditores culpa a Deloitte de aceptar trabajos distintos a los de análisis de los estados contables sin establecer las barreras chinas exigibles para no comprometer su independencia, además de no llevar a cabo con rigor su función de verificación de la situación de BFA-Bankia.

La compañía, auditora histórica de Caja Madrid y Bancaja, avaló los números de la entidad en el momento de la salida a bolsa, que sirvió de base para poder atraer a unos 350.000 inversores. Ni un año después, se negó a certificar las cuentas de 2011, alegando un desfase patrimonial generado después del debut en el mercado que precipitó la dimisión de Rodrigo Rato como presidente y la nacionalización urgente del grupo bancario.

Sin salvaguardas

El ICAC considera que Deloitte no evaluó adecuadamente la amenaza de su independencia al aceptar, al menos, tres trabajos ni estableció las salvaguardas correctas, según el informe al que ha tenido acceso este periódico. Se trata de los servicios contratados en enero, febrero y abril de 2011 por Bankia para la configuración de la entidad cotizada, de colaboración en la salida a bolsa y de la revisión del nuevo proyecto contable. Todos ellos previos al estreno bursátil que tuvo lugar en julio de ese año.

El organismo supervisor critica la existencia de expertos de Deloitte que participaron al mismo tiempo en servicios de auditoria y de no auditoría, como los socios Fernando Foncea y Miguel Ángel Bailón, y el gerente Daniel Foncubierta. 

Por tanto, el ICAC concluye que la auditora aceptó trabajos de los que se deduce que Deloitte "colabora con la dirección de Bankia en la realización de actividades con incidencia en cuestiones tales como la determinación de la rentabilidad por negocios y consumo de capital de cada uno de ellos, cuantificación de la deuda a mantener en el banco malo (la matriz BFA), alternativas posibles de salida a bolsa, evaluación de las necesidades del capital adicional" por el primer real decreto de saneamiento del sector impulsado por el Gobierno.

La firma consultora cobró en la primera de mitad de 2011 honorarios por importe de 2,146 millones de euros por labores diferentes a la verificación de cuentas del grupo financiero, lo que supusieron el 57,19 por ciento de los 3,75 millones facturados si se incluye el servicio de auditoría.

Defensa de la firma

Deloitte ha presentado al ICAC un argumentario de alegaciones para rebatir las acusaciones y lo respalda con un informe elaborado por el despacho jurídico Garrigues. Su defensa descansa prioritariamente en tres puntos. En primer lugar, sostiene que "no preparó información financiera alguna que pasara a ser parte integrante de los balances", sino que emitió recomendaciones y sugerencias sobre las que decidía la propia entidad. En segundo lugar, que su función sólo fue de mero consultor y que nunca participó en los grupos creados por el banco para preparar la salida a bolsa. Y en tercer lugar, argumenta que fueron Bankia y las autoridades quienes le pidieron colaboración dada la gran dificultad del proceso.

"Tanto la CNMV como la dirección de Bankia consideraron la involucración del auditor de cuentas necesaria en este proceso dada la complejidad de la materia a tratar, la falta de antecedentes de una situación como la planteada, la experiencia de Deloitte en el sector financiero" y para "anticipar" los comentarios que recibirían del auditor, explica la compañía.

El ICAC es concluyente en el expediente y no da lugar a dudas. En principio no se cree la versión de que no tenía conocimiento de la situación de la entidad, ya que "el auditor habría intervenido en el plan de negocio que llevaría a la determinación de las cifras de los balances de Bankia", que fueron incluidas en el folleto informativo.

Es más, en un documento de los papeles de trabajo de Deloitte relativo a la revisión de las cuentas del primer trimestre de 2011, califica al banco como "una empresa con pérdidas o en punto muerto o con bajo nivel de rentabilidad".

Proceso judicial

El futuro de Deloitte es ajeno al proceso judicial puesto en marcha en la Audiencia Nacional, ya que lo tendrá que resolver el propio ICAC. Si bien, la gravedad de las observaciones efectuadas por el organismo dependiente del Ministerio de Economía reclamadas por uno de los más de 30 imputados del caso Bankia abre otra vía para exigir responsabilidades al auditor.

Fuentes jurídicas señalan la posibilidad de que alguna de las partes utilice las conclusiones del ICAC para presentar una petición de testificación o imputación de la compañía o de su socio Francisco Celma, responsable de las cuentas del grupo bancario.

Celma ya tuvo que acudir en calidad de testigo a las declaraciones tomadas por el magistrado Fernando Andreu el pasado febrero. El auditor explicó al juez que en marzo de 2012, ocho después de la salida a bolsa, advirtió a la dirección del banco de la existencia de "dudas razonables sobre la viabilidad futura del grupo" y que el plan de recapitalización planteado por el equipo de Rato, que fue aprobado en abril por el Banco de España, tampoco garantizaban su solvencia.

Hace apenas una semana, Deloitte ha dejado de ser auditor de Bankia. La junta de accionistas de la entidad aprobó su sustitución por EY (Ernst & Young) después de que llevara más de diez años verificando el estado contable de las principales cajas integrantes del grupo ahora nacionalizado.

Expansión.com: REA+REGA Auditores se convierte en la mayor corporación de auditores, con el 60% de los profesionales

REA+REGA Auditores se convierte en la mayor corporación de auditores, con el 60% de los profesionales - Expansion.com 03/07/2013 EUROPA_PRESS MADRID, 3 (EUROPA PRESS)

REA+REGA Auditores se ha convertido en la mayor corporación de auditores con el 60% de los profesionales de la auditoría adscritos a esta organización, tras la unificación de los Consejos de Economistas y de Titulares Mercantiles, según ha informado la corporación en un comunicado.

En concreto, el nuevo REA+REGA del Consejo General de Economistas cuenta con 2.464 adscritos, entre personas físicas y sociedades, frente a los 1.699 de otras corporaciones. Su facturación, por otro lado, asciende a más 24 millones de euros por parte de auditores a título individual (un 53% del mercado) y de 98 millones en el caso de sociedades auditoras (14% del mercado)

El presidente de REA+REGA, Carlos Puig de Travy, ha señalado que la corporación nace con "actitud proactiva" con el objetivo de potenciar las medianas y pequeñas sociedades de auditoría y favorecer la calidad del trabajo del sector. La unificación, ha añadido, "supone un mejor servicio al desarrollo de la economía en general, de la empresa en particular y sobre todo para los consumidores y usuarios".

La organización nace "bajo la tutela" del presidente del Consejo General de Economistas, Valentí Pich, y del vicepresidente, Lorenzo Lara, que "en todo momento han compartido la visión de que el nuevo registro sea un importante y necesario referente de la auditoría de cuentas en España".

martes, 2 de julio de 2013

elConfidencial.com: Economía encuentra “infracciones muy graves” en la auditoría de Deloitte a Bankia

Economía encuentra “infracciones muy graves” en la auditoría de Deloitte a Bankia - elConfidencial.com
LA FIRMA SE ENFRENTA A LA PÉRDIDA DE LA LICENCIA PARA OPERAR EN ESPAÑA

La inspección realizada por el Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC) del Ministerio de Economía sobre la actuación de Deloitte en el proceso de fusión y salida a bolsa de Bankia ha detectado “infracciones muy graves” que podrían provocar la pérdida de la licencia de la firma auditora para continuar operando en España. Las conclusiones, que figuran en tres documentos a los que ha tenido acceso El Confidencial, ya han sido remitidas al instructor del caso Bankia, el juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu, que tendrá que valorar ahora si de ellas se desprenden nuevas responsabilidades penales. En estos momentos hay 32 exdirectivos de Bankia imputados en un caso que arrancó tras una denuncia de Unión, Progreso y Democracia (UPyD).

En su propuesta de sanción, el ICAC asegura que Deloitte podría haber incumplido en dos ocasiones “el deber de independencia de los auditores de cuentas” incurriendo además en “dolo o negligencia especialmente grave e inexcusable”, una infracción que la Ley de Auditoría de Cuentas califica como “muy grave” y que llega a castigar con la pérdida de la licencia necesaria para seguir prestando servicio en territorio nacional.

Asimismo, el ICAC también aprecia que la labor de Deloitte en Bankia podría ser constitutiva de otras dos infracciones, en este caso de carácter “grave”, por el incumplimiento de “normas de auditoría” esenciales que acabaron teniendo “un efecto significativo sobre el resultado de su trabajo y, por consiguiente, en su informe”. En este caso, la sanción a la que se enfrenta la auditora se limitaría a una multa equivalente a un máximo del 3% “de los honorarios facturados en el último ejercicio”.

Las cuentas de la salida a Bolsa
Los hechos señalados afectan especialmente, según el órgano supervisor del Ministerio de Economía, al control de las cuentas de Bankia correspondientes al primer trimestre de 2011 y al primer semestre del mismo ejercicio, justo los balances que se utilizaron para la salida a Bolsa de la entidad el 20 de julio de 2011, una operación que provocó abultadas pérdidas a miles de accionistas y que terminó acelerando el proceso para su nacionalización. En sólo un año, la cotización de Bankia se desplomó un 82%, una caída sin precedentes en un valor del Ibex-35.

Entre otras deficiencias, el ICAC concluye en los documentos a los que ha tenido acceso este diario que "los saldos de activos y pasivos contabilizados en Bankia a 31 de marzo y a 30 de junio de 2011 son agregaciones de las distintas cajas y sociedades instrumentales", no el examen pormenorizado del conglomerado que correspondía. De hecho, prosigue el expediente, "posteriormente al proceso de agregación y para la obtención del balance de la entidad, se han producido eliminaciones y ajustes no analizadas por los auditores, ya que no constan pruebas de auditoría dirigidas a verificar su razonabilidad".

Los técnicos del organismo supervisor subrayan de forma reiterada que la labor que supuestamente habrían realizado los auditores no tiene ningún soporte documental. Así, denuncian que "los auditores no han dejado constancia en los papeles de trabajo de la realización de pruebas de auditoría para analizar que los saldos traspasados a Bankia difieren de los estados financieros consolidados incorporados en los papeles de trabajo". En otras ocasiones, ni siquiere se detalla la "fuente" de las cifras utilizadas ni "el trabajo realizado" para verificarlas.

Conflicto de intereses en la auditoría
Por otro lado, el expediente considera que Deloitte pudo incurrir en un problema de parcialidad porque al mismo tiempo que inspeccionó las cuentas de Bankia también trabajó para la entidad “en la determinación de la rentabilidad por negocios y consumo de capital de cada uno de ellos, en la cuantificación de la deuda a mantener en el Banco malo, en las alternativas posibles de salida a bolsa, en la evaluación de la necesidades de capital adicional”, entre otros encargos.

En esta misma dirección, el ICAC también menciona que Deloitte prestó “asistencia técnica” a Bankia y a otras vinculadas a BFA para “la reestructuración societaria de las propias entidades a auditar”, “los procesos de venta de participaciones en otras entidades entre ellas” y “otras operaciones dirigidas a la generación de liquidez con proyecciones temporales hasta el año 2015”.

En resumen, el expediente sancionador asegura que “los auditores habrían intervenido en la preparación de un plan de negocio que llevaría a la determinación de las cifras de los balances de Bankia y BFA a 1 de enero 2011 (…) y del balance de Bankia a 31 de marzo de 2011, que fue incluido en el folleto informativo de su salida a Bolsa”. Antes todas estas pruebas recopiladas por los investigadores, el órgano supervisor concluye que toda esta labor de asesoramiento era completamente incompatible con la función de auditoría de la entidad financiera.

Antecedentes del ICAC
Fuentes cercanas a la investigación aseguran que este es casi con total probabilidad el expediente con el resultado más contundente de todos los que ha realizado nunca el ICAC sobre una fima auditora, y será difícil que la investigación no termine en sanción por el elevado número de indicios que señalan los técnicos de este organismo. En todo caso, Deloitte aún tiene la opción de oponerse a estas conclusiones.

Las consencuencias que pueden derivarse de esta investigación no sólo afectan a Deloitte como compañía. Su socio auditor Francisco Celma, responsable de dar su visto bueno a las cuentas de Bankia, también se enfrenta a una sanción que implicaría la pérdida de su licencia para operar en España. Celma ya declaró en la causa como testigo el pasado mes de febrero.

La propia firma auditora emitió un comunicado el pasado 13 de junio admitiendo la existencia de esta propuesta de sanción, aunque aseguró que las infracciones se limitaban sólo a “formalidades técnicas” relacionadas con los estados financieros resumidos consolidados de Bankia a cierre de marzo de 2011 y junio del mismo año que “perfectamente pueden ser archivadas o concluir en una propuesta de sanción”.

Estos documentos podrían dar un nuevo impulso al caso Bankia. Hasta ahora, todas las imputaciones acordadas por el juez Andreu afectan únicamente a antiguos directivos de la entidad, entre ellos, el ex director general del Fondo Monetario Internacional y ex presidente de Bankia Rodrigo Rato. En total, son 32 los acusados de forma provisional por las irregularidades que presuntamente se habrían cometido en el proceso de integración y salida a Bolsa de Bankia. Pero las contundentes conclusiones del ICAC pueden extender el radio de acción de las pesquisas judiciales a otros ámbitos que hasta ahora han salido indemnes.

RTVE.es: Deloitte veía a Bankia como una "empresa con pérdidas o con bajo nivel de rentabilidad"

Deloitte veía a Bankia como una "empresa con pérdidas o con bajo nivel de rentabilidad" - RTVE.es
  • La firma avaló la salida a Bolsa en 2011 sin haber advertido de ese extremo
  • El ICAC abrió un expediente por dos faltas muy graves y dos graves
  • La empresa podría sufrir baja definitiva en el Registro Oficial de Auditores
RTVE.es / EFE - MADRID 02.07.2013
Deloitte tenía clasificada a Bankia como una "empresa con pérdidas o en punto muerto o con bajo nivel de rentabilidad" mientras trabajaba en la auditoría de las cuentas semestrales previas a su salida a Bolsa en 2011, que la firma avaló sin haber advertido de este extremo.

Asimismo, Deloitte desarrolló de manera previa o simultánea a esa auditoría otros servicios de asesoramiento, según considera el Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC), dependiente del Ministerio de Economía, en el expediente sancionador que ha abierto a la firma y a su socio Francisco Celma.

Según el organismo, los trabajos de asesoramiento "fueron efectuados, en la mayoría de los casos, por los mismas personas que hicieron la auditoría", y ello sin constancia de que Deloitte haya realizado un "análisis y valoración" de los mismos encaminados a "identificar amenazas a la independencia".

Dichos servicios ajenos a la auditoría consistieron en la elaboración de un modelo de estados financieros consolidados intermedios de Bankia y notas explicativas a los mismos a 31 de marzo de 2011; asesoramiento en relación con la estructura de negocio de BFA y seguimiento de la segregación efectiva del balance aprobada a 5 de abril de ese año.

Deloitte podría sufrir la baja del Registro Oficial de Auditores de Cuentas

En los papeles de trabajo de la firma "no consta la identificación de posibles amenazas a la independencia derivadas de cada uno de los trabajos realizados ni su evaluación". Tampoco analizaron las que podrían derivarse del porcentaje de facturación por servicios distintos a los de auditoría, que "pudieran conllevar una amenaza de interés propio", de acuerdo con la normativa aplicable, ni los que realizaron sobre las entidades que integraron Bankia, asegura el ICAC.

El importe de los servicios distintos al de auditoría ascendieron a 2,02 millones a 17 de junio de 2011 y 122.700 euros a 28 de julio; los honorarios facturados por estos dos trabajos fueron de 1,05 millones y 551.200 euros, lo que representa el 65,3% y el 18,21% del total de la facturación.

De la documentación aportada por Deloitte, el ICAC deduce que "los auditores podrían haber participado en la preparación o elaboración de estados o documentos que integran los estados financieros auditados objeto de este expediente".

Junto a ello, "podría no haberse abstenido de participar en el proceso de toma de decisiones y gestión de la auditada y sus vinculadas, así como en la elaboración de documentación significativa utilizada por Bankia para sus decisiones y de los estados financieros intermedios auditados".

El expediente sancionador abierto por el ICAC por dos faltas muy graves y dos graves, podría acarrear a Deloitte la retirada de la autorización y baja definitiva en el Registro Oficial de Auditores de Cuentas y una multa de hasta el 6% de su facturación del último ejercicio cerrado con anterioridad a la apertura de su sanción.

Mientras, Celma se enfrenta además a la suspensión de la autorización y baja temporal de entre dos años y un día y cinco años y una multa de entre 12.001 y 24.000 euros.

CincoDías.com: El ICAC dice que Deloitte veía a Bankia como una empresa “en punto muerto”

La auditora avaló las cuentas previas a la salida a Bolsa del banco
Fuentes próximas a la firma aseguran que la normativa no establece cuantía a percibir por los trabajos que el auditor puede hacer a la empresa que examina
Fernando Sanz Sánchez de Rojas
Madrid - 02 JUL 2013 - 22:52 CEST
 
El Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC) asegura que Deloitte tenía clasificada a Bankia como una “empresa con pérdidas o en punto muerto o con bajo nivel de rentabilidad” mientras trabajaba en la auditoría de las cuentas semestrales previas a su salida a Bolsa en 2011, informó ayer la agencia Efe.

Sin embargo, fuentes conocedoras del expediente próximas a la auditora, consultadas por CincoDías, aseguran que Deloitte en ningún momento catalogó a Bankia como un grupo en pérdidas. “La auditoría firmada en marzo de 2011 establecía que estaba en beneficios de 35 millones de euros. Pero en los estadillos internos que se elaboran para organizar el trabajo del auditor se establecía que el grupo era de baja rentabilidad y no de beneficios normalizados. Es una valoración técnica que utilizan lo auditores siguiendo normas internacionales de contabilidad “que no supone valoración alguna de presente o futuro respecto a la situación de la entidad”, aseguran las fuentes citadas.

Asimismo, el ICAC establece que Deloitte desarrolló de manera previa o simultánea a la de auditar los dos primeros trimestres de 2011, claves para el debut bursátil del grupo, otros servicios de asesoramiento, según considera el Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC), dependiente del Ministerio de Economía, en el expediente sancionador que ha abierto a la firma y a su socio Francisco Celma.

Según el organismo, los trabajos de asesoramiento “fueron efectuados, en la mayoría de los casos, por las mismas personas que hicieron la auditoría”.

Dichos servicios ajenos a la auditoría consistieron en la elaboración de un modelo de estados financieros consolidados intermedios de Bankia y notas explicativas a los mismos a 31 de marzo de 2011; asesoramiento en relación con la estructura de negocio de BFA y seguimiento de la segregación efectiva del balance aprobada a 5 de abril de ese año. De la documentación aportada por Deloitte, el ICAC deduce que “los auditores podrían haber participado en la preparación o elaboración de estados o documentos que integran los estados financieros auditados objeto de este expediente”. Junto a ello, “podría no haberse abstenido de participar en el proceso de toma de decisiones y gestión de la auditada y sus vinculadas, así como en la elaboración de documentación significativa”.

Encargo de la CNMV

Sin embargo, las fuentes próximas a la firma consultadas por este periódico aseguran que la normativa española no establece ninguna limitación de cuantía a esos trabajos paralelos. Deloitte giró a Bankia en concepto de honorarios totales 2,145 millones de euros. De ellos 1,932 millones fueron por la elaboración de la auditoría, y el resto (212.700 euros) fueron por otros servicios. “Pero es que –continúan los medios consultados– los trabajos paralelos que Deloitte facturó a Bankia fueron encargos directos de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) para comprobar el estado de la cuentas de la entidad y su situación real.

Y, en paralelo, Deloitte cuenta con cartas, tanto de la comisión de auditoría del consejo de la anterior dirección de Bankia como de la actual, en la que se certifica que la opinión del consejo de administración de la entidad es que la independencia del auditor no se ha visto alterada ni afectada en ningún momento.

Estas cartas las conoce el ICAC y están aportadas al expedientes [sic], según explican las fuentes conocedoras del proceso en marcha.

Abundando en esta idea, las fuentes citadas explican que en Deloitte hay establecido un sistema de defensa de su independencia que cumple con los requerimientos de la SEC, que ha sido revisada explícitamente por el ICAC y a la que el organismo vigilante de las auditoras “no ha puesto objeción alguna”.

En todo caso, explican, el partido acaba de empezar, “solo se ha roto la confidencialidad de este tipo de procesos que suele durar un año. Deloitte tiene que contestar ahora a un expediente del ICAC "lleno de lugares comunes y en el que las cosas que se dicen y se dan por sentadas hay que probarlas, para que tengan un efecto sancionador", aseguran.

El ICAC asegura que en los papeles de trabajo de la firma “no consta la identificación de posibles amenazas a la independencia derivadas de cada uno de los trabajos realizados ni su evaluación”.

Tampoco analizaron las que podrían derivarse del porcentaje de facturación por servicios distintos a los de auditoría, que “pudieran conllevar una amenaza de interés propio”, de acuerdo con la normativa aplicable, ni los que realizaron sobre las entidades que integraron Bankia, asegura el ICAC.

De la documentación aportada por Deloitte, el ICAC deduce que “los auditores podrían haber participado en la preparación o elaboración de estados o documentos que integran los estados financieros auditados objeto de este expediente”.

Junto a ello, “podría no haberse abstenido de participar en el proceso de toma de decisiones y gestión de la auditada y sus vinculadas, así como en la elaboración de documentación significativa utilizada por Bankia para sus decisiones y de los estados financieros intermedios auditados”.

Por otra parte, en sus documentos de trabajo, Deloitte no deja constancia del estudio y evaluación del control interno de la entidad auditada como “base fiable para la determinación del alcance, la naturaleza y el momento de realización de las pruebas de auditoría”.

En su expediente, el ICAC señala que los auditores trabajaron en las cuentas semestrales del grupo mientras calificaban en sus documentos de trabajo a Bankia como “una empresa con pérdidas o en punto muerto o con bajo nivel de rentabilidad”, y ello sin que justificaran los criterios seguidos para cuantificar la cifra de importancia relativa de los riesgos.

El ICAC ha abierto a Deloitte un expediente sancionador por dos faltas muy graves y dos graves, que podrían acarrearle la retirada de la autorización y baja definitiva en el Registro Oficial de Auditores de Cuentas y una multa de hasta el 6% de su facturación del último ejercicio cerrado con anterioridad a la apertura de su sanción.

Mientras, Celma se enfrenta además a la suspensión de la autorización y baja temporal de entre dos años y un día y cinco años y una multa de entre 12.001 y 24.000 euros.

elEconomista.es: Deloitte veía a Bankia como una empresa con pérdidas pero no advirtió de ello

Abren un expediente sancionador por dos faltas muy graves y dos graves
2/07/2013 - 19:21

Deloitte tenía clasificada a Bankia como una "empresa con pérdidas o en punto muerto o con bajo nivel de rentabilidad" mientras trabajaba en la auditoría de las cuentas semestrales previas a su salida a bolsa en 2011, que la firma avaló sin haber advertido de este extremo.

Asimismo, Deloitte desarrolló de manera previa o simultánea a la de auditar los dos primeros trimestres de 2011, claves para el debut bursátil del grupo, otros servicios de asesoramiento, según considera el Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC), dependiente del Ministerio de Economía, en el expediente sancionador que ha abierto a la firma y a su socio Francisco Celma.

Según el organismo, los trabajos de asesoramiento "fueron efectuados, en la mayoría de los casos, por los mismas personas que hicieron la auditoría", y ello sin constancia de que Deloitte haya realizado un "análisis y valoración" de los mismos encaminados a "identificar amenazas a la independencia".

Dichos servicios ajenos a la auditoría consistieron en la elaboración de un modelo de estados financieros consolidados intermedios de Bankia y notas explicativas a los mismos a 31 de marzo de 2011; asesoramiento en relación con la estructura de negocio de BFA y seguimiento de la segregación efectiva del balance aprobada a 5 de abril de ese año.

En los papeles de trabajo de la firma "no consta la identificación de posibles amenazas a la independencia derivadas de cada uno de los trabajos realizados ni su evaluación".

Tampoco analizaron las que podrían derivarse del porcentaje de facturación por servicios distintos a los de auditoría, que "pudieran conllevar una amenaza de interés propio", de acuerdo con la normativa aplicable, ni los que realizaron sobre las entidades que integraron Bankia, asegura el ICAC.

El importe de los servicios distintos al de auditoría ascendieron a 2,02 millones a 17 de junio de 2011 y 122.700 euros a 28 de julio; los honorarios facturados por estos dos trabajos fueron de 1,05 millones y 551.200 euros, lo que representa el 65,3% y el 18,21% del total de la facturación.

De la documentación aportada por Deloitte, el ICAC deduce que "los auditores podrían haber participado en la preparación o elaboración de estados o documentos que integran los estados financieros auditados objeto de este expediente".

Junto a ello, "podría no haberse abstenido de participar en el proceso de toma de decisiones y gestión de la auditada y sus vinculadas, así como en la elaboración de documentación significativa utilizada por Bankia para sus decisiones y de los estados financieros intermedios auditados".

Por otra parte, en sus documentos de trabajo, Deloitte no deja constancia del estudio y evaluación del control interno de la entidad auditada como "base fiable para la determinación del alcance, la naturaleza y el momento de realización de las pruebas de auditoría".

En su expediente, el ICAC señala que los auditores trabajaron en las cuentas semestrales del grupo mientras calificaban en sus documentos de trabajo a Bankia como "una empresa con pérdidas o en punto muerto o con bajo nivel de rentabilidad", y ello sin que justificaran los criterios seguidos para cuantificar la cifra de importancia relativa de los riesgos.

Por todo ello, el ICAC ha abierto a Deloitte un expediente sancionador por dos faltas muy graves y dos graves, que podrían acarrearle la retirada de la autorización y baja definitiva en el Registro Oficial de Auditores de Cuentas y una multa de hasta el 6 % de su facturación del último ejercicio cerrado con anterioridad a la apertura de su sanción.

Mientras, Celma se enfrenta además a la suspensión de la autorización y baja temporal de entre dos años y un día y cinco años y una multa de entre 12.001 y 24.000 euros.